Ocultar lo que quiero decir de verdad.

viernes, 30 de abril de 2010 by Carmen Porcel

I love him.
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Te quiero, te quiero olvidar, te quiero, te quiero olvidar... Te quiero y punto, al fin y al cabo sé que no te puedo olvidar por más que a veces trate de negarmelo.
Quiero saber de ti. Quiero verte, quiero que me sonrías. Puestos a pedir quiero que me beses y que me digas algo bonito. Y adentrándonos directamente en el mundo de los sueños, quiero que me quieras. Pero los sueños, sueños son.
¿Quiere decir eso que eres tú mi sueño? Tal vez, ¡es que no lo sé! No sé exactamente lo que eres. Así por encima, diciendo lo que siento, diría que para mi eres todo. Pero exactamente ¿eres mi sueño? ¿eres mi meta? ¿eres platónico o eres posible? ¿eres real o solo un recuerdo? Quiero que seas algo más que una meta, un sueño o un recuerdo. Quiero que existas nada más y quiero poder verlo. Quiero verte, sonreirte, hablarte, tocarte, besarte. Quiero subir en la moto e irme a dar una vuelta y acabar en un lugar perdido contigo.
El único lugar donde quiero estar es a tu lado. Y sin embargo no sé el camino para llegar a mi destino. Lo busco y no lo encuentro. Y sigo soñando con el día en que pueda hablar en este fotolog de lo feliz que soy a tu lado. Sigo imaginando lo distinto que sería absolutamente todo si tu formaras una pequeña parte de mi vida. Digo de mi vida, no de mi pensamiento o de mi corazón, pues no dudes que pienso en ti a cada instante y que tu nombre ocupa mi corazón y sobresale por sus esquinas todo mi amor.
Soy cursi cuando pienso en ti, y borde cuando estoy contigo. ¡Es que es inevitable! ¿Imaginas lo que duele tener enfrente a la persona que más quieres y saber que no es tuya? Pues te dan ganas de odiar lo que sientes. Y si todo cuanto siento es amor, odiaré el amor. Y si mi amor eres tú, te odiaré. Y lo que odiaré será quererte tanto como te quiero y saber que no puedo vivir sin ti, que menos mal que nadie me impide pensar en ti cada minuto porque sino no podría vivir.
Das sentido a todo sin saberlo. Nada tiene sentido porque tú no estás, pero todo lo tiene porque de mi cabeza nunca te vas. Es todo tan raro... tan complejo, tan sumamente inexplicable, que le pusieron el nombre de "amor" y me lo regalaron con tu nombre. Y ahora lo siento.
TE QUIERO.
(Escrito en junio de 2007).
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Tu huella.

jueves, 29 de abril de 2010 by Carmen Porcel
Hacía tanto tiempo que no te veía que ya no me acordaba de qué pude ver en tí. No sé por qué, aún habiendote olvidado, aún sabiendo que ya no te quería y teniendolo claro, guardaba el rencor dentro de mí. O lo que yo creía que era rencor.
Dicen, y yo hasta hace poco así pensaba, que cuando ya has olvidado a alguien no te esfuerzas ni en recordarle, ni en guardarle rencor, pero no es exactamente así, aunque parecido.
¿Y cuando alguien te decepciona? DECEPCIÓN... es una palabra que cada día se usa más, ya empiezo a verla como el "te quiero", que tanto se dice y tan pocas veces es cierto... Cuando alguien te decepciona te está haciendo perder la ilusión por aquello por lo que la fomentó en ti. Para que alguien te decepcione, primero tiene que haber creado en tí unas expectativas. Y tú las creaste en mí, y no es el rencor ni el odio por lo que te recuerdo, ni si quiera por el dolor sentimental que me causaste, sino por la huella que dejó la decepción que me llevé en mi persona.
Mis expectativas eran que hasta entonces no me había planteado si realmente existían las buenas personas: esas que quieren y se dejan querer sin esperar nada a cambio, o sea, que realmente quieren y lo dan todo sin esperar algo de regreso. Esas que son fieles a su forma de ser pese a todo y que siempre piensan en los demás cuando dan un paso hacia delante, que hagan lo que hagan, piensan en las consecuencias que tendrá eso antes de seguir. Piensan en las personas de forma individual, no como un global al que podríamos llamar "gente". Y así pensaba yo que eras tú. Primero era solo una expectativa: esperaba que fueras buena persona, que pensaras en los demás. Cuando creí que me querías, y cuando te quise, me convencí de que existían las buenas personas, las que son totalmente buenas personas. Pero al cabo de mucho tiempo, cuando ya era un hecho para mí la ilusión de que realmente existían esas personas me demostraste que no existen las buenas personas... y he aquí mi DECEPCIÓN.
Me llevé una decepción que ha hecho que haya perdido la fe en encontrar buenas personas, que haya perdido la ilusión por saber más de alguien, porque algo me dice que aunque puedas parecer buena persona, o aunque puedas llegar a serlo durante un tiempo, no serás fiel a tu estado de "buena persona". Que será solo eso, un estado... y no una forma de ser y de pensar. Algo efímero, no una forma de vida permanente.
Y por eso te recuerdo... porque creí que eras el mejor amigo que tendría nunca, porque en la ilusión de que existían las buenas personas y yo era tan privilegiada de haber conocido a una, el mundo parecía mucho más bonito. Pero no lo era, y así lo demostraste. Y mal que me pese, ahora tengo en mí la constante huella de la decepción. Cada día que pasa creo, sin quererlo, que habrá una buena persona al final de la calle, pero después te recuerdo a tí y recuerdo que no existe.
Has matado mi ilusión. Eres la palabra decepción grabada a fuego en mí... Y no sé si es porque yo cree en mí la imagen de que eras buena persona, o porque algún día lo fuiste y afortunadamente lo disfruté contigo, pero claro que pude olvidarte fácilmente, porque descubrí que ser buena persona, en tí era solo un estado o una apariencia. Pero lo que no olvidaré tan fácilmente, es que tú fuiste la persona que hizo desaparecer la fe de que el mundo sea un lugar mejor y una de las razones más fuertes para levantarte cada día y descubrir que se esconde detrás de cada persona individualmente, sino que me convertiste en alguien que ahora solo los ve como "gente".
¿De verdad es esa la huella que quieres dejar en las personas? ¿La huella de una decepción que durará mucho tiempo? ¿Es por eso por lo que quieres ser inolvidable? Ingenua de mí, que pensé que era mejor ser inolvidable por ser alguien bueno.
(Escrito en octubre de 2009).
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Sólo tú puedes vivir por ti.

miércoles, 28 de abril de 2010 by Carmen Porcel

El resultado de lo que somos es la suma de tres cosas. Una de ellas es lo que nos viene implícito, la parte más primitiva: esa psicología que viene escrita en nuestros genes y que pertenece a nuestros rasgos desde el primer momento en que nos comunicamos. Otra parte es nuestra historia. Todos tenemos un pasado, sea largo, corto, bueno o malo, pero tenemos nuestra propia historia. Una historia formada por un cúmulo de recuerdos buenos y malos que nos han hecho aprender o no, y han forjado gran parte de nuestra personalidad. Personas, lugares, experiencias… Nos guste o no, parte de nosotros es el resultado de todo lo vivido. La parte que falta para completar nuestra personalidad y saber quiénes somos es la forma que tenemos de mirar la vida. Esto va ligado a las otras dos partes: si de tu historia decides estancarte en un recuerdo, sea bueno o malo, y no pensar ya nunca más en vivir el presente y planear el futuro, antes de que puedas darte cuenta estarás soplando 60 velas y cuando mires atrás dirás: si hubiese aprovechado el tiempo… Si por el contrario, coges tu historia y decides aprender de ella, o recordarla siempre que sea para sacarte una sonrisa, borrar los recuerdos malos y no olvidar nunca los buenos pero sin intentar siempre recrearlos, tu vida es cada día algo nuevo y diferente. Más recuerdos, experiencias, personas y situaciones. Y vas viviendo el presente y disfrutándolo casi sin darte cuenta hasta que un día vas a cumplir 60 velas y piensas en lo corto que se te está haciendo y la cantidad de cosas buenas que pasaron en tus días porque supiste mirar de frente y superar los baches, aprender de los errores y recordar siempre todo aquello que valía la pena, todos los que te hicieron sonreír y todo aquello de lo que aprendiste. Así que, en definitiva, eso es tu vida: lo que eres, tu historia y lo que quieres hacer contigo y con tu historia. Tú decides si quieres pasarte la vida sonriendo o llorando, pero si eliges lo primero no será fácil, habrá que poner mucho de tu parte y muchas veces te entrarán ganas de abandonar, porque no todo el mundo quiere verte sonreír, aunque haya mucha gente que mataría por verte hacerlo.

(Escrito en marzo de 2009, con especial dedicación a EDR).
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