No más sentimientos sin (con)sentimiento.
me han hecho sentir prescindible
y me he sabido incorrecta,
pero tú...
me has hecho sentir estúpida
y siempre me he considerado,
al menos,
medianamente inteligente.
sentirme tan estúpida es algo
que no sabré perdonarte,
pero peor aún es saber
que no querrás pedir perdón
y eso me hace sentir aún más estúpida.
mi mente va a mil por hora
y el resto de mi cuerpo no sabe gestionar esta impotencia,
y es que en el fondo es culpa mía
por dejar que me hagas sentir
sin darte mi consentimiento,
porque al final del día
solo nos tenemos a nosotros mismos
y con eso tiene que ser suficiente.
Lobos y corderos.
Y yo que no me había ni girado a mirarte… pero siempre me ha gustado dejarme llevar. Y tanto me dejé llevar que al final me enganché. Pero tú, que no eres de dejarte llevar, no sabías donde te metías.
Ah, cariño. Yo creía que eras un lobo. Y eras justo al revés que el refrán: cordero con piel de lobo. Y así te has metido en la boca de esta loba sin saber lo que te esperaba.
Que te llevo siete años de ventaja en algunas materias. Y voy un millón de experiencias por delante. De lágrimas. De errores. De todo eso de lo que se aprende. ¿Qué has aprendido tú?
Me gusta tu inocencia. Pero no eres capaz de entenderme. No tienes a penas pasado. El mío es gigantesco. Tengo más pasado del que quisiera incluso.
Parecías un lobo. Yo quería un lobo. Y cuando quise corderitos me metí en bocas de lobo. Paradójico.
Pero… puedo enseñarte a ser un lobo. Déjate llevar.
Volvemos a arder.
lo de contaminarme los pulmones por las noches,
lo de llenar de alcohol los fines de semana,
lo de buscar en otras bocas tus besos,
en otros sures mi norte.
lo he vuelto a hacer.
he vuelto a escribir.
por un tiempo lo dejé,
pensé que ya no tenía más que decir.
más que decirnos, que decirte.
pensé que el final era una posibilidad real.
pero ¿a quién coño quiero engañar?
eres ese capítulo de un libro que empiezas
y dejas a mitad.
esa página exacta en la que decides cerrar
pero dejas clavada una señal
y así se queda.
en términos que puedas entender,
eres la calada de ese último peta de la noche
que dejas a mitad cuando te quedas dormido.
se queda en el cenicero toda la noche
y cuando ya no te acordabas de que existía…
lo vuelves a encender.
eso me pasa contigo,
cuando menos lo espero…
volvemos a arder.
Más de 400 días.
y me pongo otra vez la última cerveza
por ahora.
entraste un día en mi cabeza
y todavía pienso que podré echarte de aquí
si me cargo mis neuronas con alcohol
y los pulmones con un poco de todo.
si me quito yo de en medio
quizás pueda sacarte de aquí dentro…
tú te marchaste y, sin embargo,
no sabes que nunca te has ido.
hace más de 400 días que empecé a buscar tus manos
entre los brazos de otros.
y así sigo.
Al final siempre es lo mismo.
esta noche es tuya.
con todas sus estrellas, con su luna
y con toda su decadencia.*
te miro, pero no me conoces;
me miras, pero no te conozco.
no sé cómo nos encontramos
con lo perdidos que estábamos.
pero si ahora me encontrara en tus ojos...
sé que no me encontraría.
sé que estoy perdida
cuando solo quiero encontrarte.
y pensar que hubo un tiempo
en que te hablaba mejor en silencio que hablando.
yo es que soy mucho de querer
morder la boca que no me habla,
de engancharme a lo que me mata
pero me hace sentir viva.
y es una putada.
todo lo que ha llovido desde que nos conocimos
y parece que no va a parar.
al final siempre es lo mismo:
cerveza como solución a todos los problemas.
y es que pretendemos salir ilesos del amor,
cuando de la vida saldremos muertos.
