Lo que sabemos.
que pasó nuestro momento.
y sabes, aunque lo niegues,
que tuvimos nuestro momento.
y no sé si sabes, pero te cuento,
que lo dejamos pasar,
que fuimos unos cobardes,
y me siento un poco menos cobarde
si me atrevo a decir que lo fuimos.
no estaba todo de nuestra parte,
pero dejando eso a parte,
sabes, porque lo sabes,
que yo siempre estoy de tu parte.
y perdona si me lío con rimas tontas,
pero sabes que no tengo otra forma
de decir lo que pienso,
de escribir lo que siento
y te siento
tan cerca como siempre,
más lejos que nunca,
que sigues siendo el que fuiste
y que fuiste lo que ya no eres.
que siempre hemos sido dos
y así estaba escrito,
que seguiremos siendo dos,
porque así lo quisimos,
pero que sabemos,
porque lo sé yo y lo sabes tú,
que todo podría haber sido tan bonito...
más allá de las discusiones y de los gritos,
o de las lágrimas encerradas en algunos escritos,
podríamos no habernos perdido,
pero así lo hicimos,
y podrías haberme tenido,
como todavía me tienes.
Nadie como tú.
Ahora lo he entendido, no sé si es tarde para ello o es el momento perfecto, pero de pronto he visto la luz sin si quiera necesitarla...
Nunca me vas a dejar ser feliz, ¿verdad? Es eso. Si no es contigo, con nadie, y si es contigo, lejos; y lejos de ti y sin nadie me es imposible ser feliz.
No lo haces adrede (supongo) pero lo haces... si sonrío ha de ser por verte y si lloro porque me faltes, pero reír si otro me hace cosquillas está prohibido desde el momento en que me diste un beso y te lo acepté.
Porque no somos nada, claro. Ni nunca lo fuimos, ni lo seremos, pero es que somos mucho, ¿no? Y no puede haber uno mejor que tú.
Pues sonríe tú ahora, sonríe gracias a mí una vez más, porque tengo que decirte que lo has conseguido: no me siento capaz de tener con alguien lo que tengo contigo. Y aún así, lo que tengo contigo, lo maldigo.
Malditas sean las veces en que no somos nada y malditas las veces en que soy tuya. Maldito sea el día en que dimos un paso hacia delante, y al cuerno con cada vez que me has dicho que este o aquel no era lo suficientemente bueno para mí.
¿Es que tú sí? ¿Eso crees? Pues arriesga y tal vez ganemos. De momento no puedo saber si eres lo suficientemente bueno para mí, porque nunca has intentado demostrarlo.
Déjame andar hacia delante, y si tengo que chocarme, ¡estamparme! Pero no me digas que nadie me merece, porque si nadie me merece, tú tampoco. Y ya no puedo vivir a tu sombra, pero sé que no vas a dejarme ser feliz y ni aún así puedo alejarte de mí.
Que no hemos muerto.
Summertime.
Hay que saber compaginar lo que una busca con lo que una encuentra...
¿Jugamos?
Sin agachar la cabeza.
60’
Siempre en contradirección.
Ven.
ni una moto,
ni un patinete;
ni que tenga un título nobiliario,
o universitario;
ni que vaya al gimnasio a diario
para verse más guapo, o más fuerte.
no quiero que sea, por cierto,
ni el más guapo, ni el más fuerte,
ni el más simpático, ni el más inteligente;
ni que tenga, que se me olvidaba,
grandes dotes amatorias bajo sábanas.
me da igual que tenga o carezca de todo ello.
lo importante es que me haga saber
que seré su primer pensamiento del día
y que estará conmigo cada noche,
incluso cuando estemos lejos,
para coger mi teléfono de madrugada
y a las cuatro de la mañana (o quién sabe a qué horas más raras)
saber que descolgará mi llamada.
lo importante es que a cada paso que dé
se alegre,
y que a cada paso que tropiece,
me levante.
lo importante es que me mire a los ojos
y en silencio lo diga todo,
que al verme sus ojos me griten “por fin”,
y que al mirarme susurren “te quiero”.
lo importante es que me conozca
sin maquillaje y sin ropa,
despeinada y recién levantada,
y que aún así, mienta o no,
me diga: “qué guapa”.
lo que yo busco no es buscar,
sino encontrar.
encontrar a quien me quiera,
y ya está.
quien bien me quiera, me tendrá,
sin más.
preséntate, dame dos besos,
conóceme entre copas o cafés,
entre tecleos o palabras,
qué más da: descúbreme,
y si después me quieres,
bésame: te besaré.
dime, dónde estás?
Ya no existe.
Que sirvan las palabras.
siempre en una maleta ficticia
que siempre viaja conmigo,
por supuesto.
preguntándome si seré quién
o qué,
si mis palabras algún día
tendrán precio,
aunque ya lo dijo líriko:
“si la felicidad se comprara,
entonces el dinero sería noble.”
pero no es ese el precio
que quiero para mis palabras,
lo que yo quiero es que valgan
como si la felicidad se comprara.
detrás de un papel,
de un texto,
de una cámara.
que suenen o que se lean,
que se escuchen,
que se entiendan,
que cuenten,
que narren,
que informen,
que digan,
que opinen...
que mis palabras sirvan.
y allá voy con mi maleta de ilusiones
buscando algún sitio con altavoces,
para que precisamente,
mi voz suene más alta.
y quién sabe si seré qué,
o quién seré;
lo importante es no perder esa ilusión.
29.12.06 – Historias de amar, y de amor.
Dedícate a vivir.
¿Dolor? Me han contado a qué se parece, pero sé lo que es. No es una chica diciendo “no” cuando quieres escuchar “sí”, no es una bala en tu cuerpo, no es una desilusión. El dolor es algo mucho más grande. Nada duele de verdad si te intenta hacer daño quien no te importa. Quizás te moleste, de hecho muchos pensarían que molestar lo máximo posible es suficiente para causar dolor, pero el dolor exige estar perdiendo algo que realmente te importa. E “importar” también es una palabra menospreciada por nuestra sociedad, algo que te importa es mucho más que algo que simplemente te gusta. Para que haya dolor, deber estar desvaneciéndose un pilar de tu vida, todo debe dar un giro radical tras el dolor. Del dolor se aprende, te haces más fuerte y seguramente, también más frío. El dolor es el máximo sentimiento, y si logras superarlo, serás algo más insensible. Paradójico, ¿no es cierto? Tras el dolor, tienes miedo. Miedo a volver a perder algo o a alguien, el mayor miedo existente. Solo este miedo, y este dolor, pueden hacer que seas tan precavido para no sufrir que te pierdas un trocito de la vida. Así que si no sabes que es el dolor, no quieras saberlo. No con estas palabras lo has aprendido, sabrás lo que es el dolor solo cuando lo vivas, cuando sientas que algo te quema y te vas consumiendo. Aquí solo te daré un consejo, amigo: si algo te quema, trata de ser hielo, no dejes que te consuma y si logras no convertirte en cenizas, no tengas miedo a volver a sentir el dolor. Dedícate a vivir.
(Escrito a 27/03/2010).
Recordarás.
Cuatro paredes.
que dicen que algo queda entre 4 paredes
y que de ahí ya no sale,
pero yo digo que las paredes hablan,
que hay lugares que te dicen cosas,
que hay calles que cuentan historias.
que no volveré a pasar por su calle
sin cambiarle el nombre,
sin ponerle aquel nombre.
que no volveré a bajar en esa parada del metro
sin recordar todas las veces en que
paraba en el mismo sitio,
pero con distinto destino.
que no podré pisar ciertos suelos
sin pensar que tiempo atrás
vivieron conmigo momentos.
que las paredes hablan, te lo digo yo.
que hay lugares que me dicen
que siempre que vuelva
me envolverán en una historia,
que dicen que por mucho tiempo que pase
las historias quedaron allí, entre 4 paredes,
y sus 4 paredes me las cuentan.
Tenía que decirlo y que callarlo.
Fantasmas del pasado.
éramos todos muy felices.
vivíamos en una nube, sí,
pero a quién le importaba?
me pregunto qué habrá sido
de los sueños que me contabas
cuando pasábamos las mañanas enteras
tumbados en tu cama,
en medio de una habitación casi vacía,
a cuatro pisos del resto del universo.
tenías tantos planes, tantas cosas por hacer,
y ponías tanto empeño en conseguirlo...
sí, seguramente fue eso lo que me enamoró de ti,
la envidia que me daba verte planear
el resto de tus días con tanta seguridad.
yo, por aquel entonces, gastaba poco de sueños
y mucho de carpe diem,
que mañana ya llegaría,
y eso seguramente es lo que te gustó de mí,
¿verdad?
un poco de sueños y un poco de disfrutar el momento,
era una buena combinación, para que engañarnos.
conversaciones absurdas sobre cosas trascendentes,
diálogos serios sobre banalidades cotidianas o soñadas.
era genial retozarse en un mundo inventado
desde la siete de la mañana hasta las siete de la tarde
o hablar por teléfono de quién sabe qué
durante horas.
tengo que decirte que algunos de los que nos vieron ser nosotros,
hoy ya no son lo que eran.
algunos no se reconocen,
seguro que sabes a quién me refiero...
y otros siguen exactamente iguales,
lo cuál es genial según el caso
y absolutamente desastroso en otros casos.
si tú sigues siendo el mismo, seguro que estarás de acuerdo.
aunque no sé si tú eres el que conocí o no,
porque lo último que supe es que habías abandonado el camino
hacia todos los planes que me contabas que eran tus sueños.
si sólo has cambiado de sueños,
será genial saber que eres el mismo,
pero si abandonaste tus sueños por facilidades,
no creo que quiera escucharte.
¿y yo? ¿que si soy la misma?
yo sigo siendo la misma pero con mejores hábitos.
te invito a descubrir cómo puedo seguir haciendo
que sueñe todo aquel que se ponga a mi vera,
cómo puedo motivar a quien quiera
a ponerse a correr hasta sus metas
y te invito a sorprenderte al ver
que yo ahora también fabrico sueños
y también lucho por ellos,
pero mantengo mi esencia de disfrutar cada segundo de la vida.
eso no lo perderé nunca,
yo no me perderé nunca a mi misma.
¿y tú? ¿quién eres hoy?
estaría encantada de volver a conocerte.
Quema.
créete que puedes evitarlo,
que puedes tocar el fuego
sin quemarte,
que puedes tirarte a la piscina
sin mojarte,
que puedes comer chocolate
sin engordar.
miéntete,
y piensa que hagas lo que hagas,
no pasa nada si nadie se entera,
que el silencio mata lo que esconde,
y que todo está en tu mano.
Miéntete,
y miente a los demás.
Hazlo y sabrás que el silencio
no mata nada, sólo lo oculta,
lo atrapa en algún agujero pequeño
y cuando crece y no cabe,
te oprime el rincón izquierdo de tu pecho,
te nubla los pensamientos al explotar,
te esconde a ti también tras lo que callas.
No importa si llegaste a convencerte
de que las llamas no te quemarían
al lanzarte al fuego más ardiente,
lo cierto es que, igualmente, te duele.
Condiciones para hacer una promesa.
CUANDO no te acuerdes de quién eres,
cuando no sepas cuál es el siguiente paso,
cuando no quieras recordar más
o cuando te duelan los recuerdos,
cuando el mundo se te caiga encima,
cuando te hayan hecho daño,
cuando tú solito te hayas hecho daño,
cuando todo se vuelva negro
y cuando parece que nada te va bien,
cuando todo eso pase, yo seguiré aquí.
te dejaré venir a mí siempre que lo necesites,
es más, te exigiré que acudas a mí si lo necesitas,
pero, sin embargo, lamento decirte que
tendré que ponerte una condición:
VEN a mí cuando todo vaya bien,
cuando los días sean soleados,
cuando quieras ir al fin del mundo,
cuando parezca que todos sonríen a tu paso,
cuando la vida te regale momentos de felicidad,
cuando quieras reír,
cuando te levantes con el pie derecho
y cuando te levantes con ganas de comerte el mundo.
PROMETO compartir todos esos momentos contigo,
prometo endulzar también las partes más amargas,
prometo matar a la lluvia en tus días soleados,
prometo acompañarte al fin del mundo,
prometo sonreír siempre a tu lado,
prometo regalarte toda la felicidad que pueda,
prometo hacerte reír hasta que te duelan músculos que no sabías ni que existían,
prometo atarte el pie izquierdo a la cama para levantarte de buen humor
y prometo dejarte comerte el mundo a tus anchas empezando por mí.
JURO que nunca me suicidaría, porque mi vida eres tú.
