La gente.

miércoles, 30 de junio de 2010 by Carmen Porcel
Te estás llevando las consecuencias de hacer caso a lo que dice la gente. ¡La gente! ¿Y quién es la gente? ¿La masa, el populacho, los rumores, personas indeterminadas? A todo eso tú le hiciste caso y antes o después te tenía que tocar pagarlo.
Cualquier lector veterano de mi viejo fotolog que entienda un poquito de sentimientos y que sepa encontrar entre las líneas una realidad, te podría asegurar que hace cosa de un año (y un poco más, y un poco menos) yo habría dado la vida por tí. Pasé noches enteras imaginando que algún día me tocaría el turno, que algún día te darías cuenta de que nadie te iba a querer como yo lo hice (y eso lo mantengo). Lloré por ti; y por mí, por no tenerte. Sentí cosquilleos en el estómago y me ilusioné cada vez que me pedías que fuese a verte. Dejé de hacer cualquier cosa, CUALQUIERA, por verte o por hacerte cualquier favor. Reconocí tus defectos y los quise igual o más que a tus virtudes. Te quise, te quise de verdad... como quiere una auténtica loca enamorada.
Jamás pude pronunciar una sola palabra en tu contra o inventar cualquier cosa de tí. Mis ojos solo veían amor, mis ojos ya no veían. La realidad no existía, el amarte me consumía. Y te repito ¿qué hicistes tú? Creer a "la gente". Me dijiste que te habían dicho cosas que jamás salieron de mi boca, creíste que yo hablaba mal de tí e inventaba historias. Por Dios, ¿tan ciego estabas o tan grande era tu desconfianza? Pedí perdón por cosas que no hice, y a pesar de ello no me creíste. ¿Para qué creer a quien te ama pudiendo creer un rumor sin fundamento? No es que tenga más fundamento el amor, pero sí más verdad.
Y así pasaron los meses, y conseguí creer que te odiaba. Más tarde logré que me fueses indiferente. Y a día de hoy, puedo decir que no ha habido nadie ni creo que lo haya en mucho tiempo a quien pueda yo amar como te he querido a tí, pero que NO TE QUIERO. Y me entran ganas de poner un anuncio cuando miro estos últimos meses y pienso "soy libre". Ya no necesito ocupar mi mente en tí, ya no. Esta vez has reaparecido esperando a que, como siempre, te acogiera con los brazos abiertos y volviera a darlo todo por verte; pero esta vez sólo has encontrado una pared, que no ha querido remover el pasado, pero que se niega a un presente o a un futuro contigo. No soy tu amiga, ni lo sueñes.
No tuviste una oportunidad. Tuviste mil, y no sólo las dejaste escapar, si no que al final lograste que nunca más volvieran. Me has perdido para siempre, y ahora ves y enfádate con la gente.
(Escrito a 10/09/2008).
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Este es mi momento.

lunes, 28 de junio de 2010 by Carmen Porcel
¿Sabes qué? Este momento es mío. Es algo que probablemente nunca entenderás, es solo entre mi mente y yo. Estoy sentada, sola y en silencio y nada me haría más feliz que esto: el mar inmenso frente a mí y yo viendo el leve oleaje elevarse. Yo las he visto y nunca se verán dos olas iguales. Estas son mías, yo estaba allí viéndolas mientras se elevaban y no volverá a suceder. He disfrutado de esta calma y no me importa si lo entiendes o no, porque este es mi momento y no habrá otro igual. Cada momento es mi momento y esa es mi paz.
(Escrito a las 08:22 del 24/06/2010).
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Lo que debería decirte y no puedo, ni quiero, ni me atrevo.

sábado, 26 de junio de 2010 by Carmen Porcel
Te quiero. Eso es un hecho y no puedo hacer nada por cambiarlo, por favor, no me pidas que deje de quererte. No te molestes, no te enfades, te prometo que finjiré odiarte si me lo ruegas; pero no me odies por quererte porque no puedo hacer nada por evitarlo.
He intentado olvidarte, distanciarme, enfadarme contigo, enrabiarme, he llegado a creer que podía odiarte y ¿te crees que he conseguido algo buscandote todos los defectos? Sí... conocerte más que nadie y quererte tal cuál eres, con tus defectos y tus virtudes. Quererte y punto, porque te quiero a ti y el amor no tiene remedio.
He conseguido mirarte a la cara y saber que eres imperfecto por fuera y por dentro, que tienes defectos como estudiante, como amigo, como amante e incluso muchas veces fallas como persona, y sin embargo lo acepto porque dejaría que me fallaras mil veces el resto de mi vida si con eso me garantizas que me darás aún tres sonrisas.
Pero no, no sucederá y lo sé. No me quieres y no me vas a querer. Lo asumo, pero no me conformo. Podré vivir sin ti, pero toda felicidad será incompleta mientras tú no estés aquí.
Si me necesitas siempre podrás llamarme. A ti no te guardo rencor, porque adoro incluso tus defectos. Si algún día dentro de mucho tiempo, después de haber recorrido mucho mundo y de no haber contado conmigo en tus buenos momentos, me recuerdas, debes saber que yo estaré viviendo mi vida porque así es como lo quisiste, pero debes saber también que paralizaría mi vida, y el mundo entero si hace falta si tú me lo pidieras.
Recuerda que el amor mueve montañas. Y en mi caso, cielo y tierra por tus brazos.
Te quiero y nunca voy a dejar de hacerlo. Te quiero, te quiero, TE QUIERO.
Siempre.
(Escrito a 26/04/2008).
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Hay que pensar en nosotros.

jueves, 24 de junio de 2010 by Carmen Porcel
No tenemos tiempo de pensar en todo lo que nos rodea y en los problemas del mundo.
Sinceramente, repasar nuestra propia vida y dar un viaje en el mundo de los recuerdos, nos ocupa ya demasiado. Tanto, que a veces incluso lo dejamos de lado.
Pero hay que pensar en nuestra vida, en nuestro pasado, en nuestro futuro y en nosotros mismos, señores.
Hay que pensar más en lo hecho y en lo que queda por hacer, porque arreglando los problemas de cada uno, pondremos un granito de arena en arreglar los problemas del mundo.
Y un granito de arena, más otro, más otro, más otro y así sucesivamente, forman mil playas.
¿O no?
(Escrito a 13/04/2008).
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Un día en Mallorca.

lunes, 21 de junio de 2010 by Carmen Porcel

Noemi se despierta y abre una rendija de la cortina para salir al balcón, quién sabe qué se le ha perdido allí. No hay persianas, así que la luz que deja pasar esa rendija es suficiente para despertarme. Trato de volver a dormir, pero Noemi regresa al cuarto y despierta a Orduña. Se ponen a vestirse y se van, yo sigo durmiendo unos minutos o unas horas. Entonces, como siempre, recibo una llamada de Carlos: "¿qué haces?" y me levanto. ¡Mierda! En media hora cierran el comedor, porque lleva un horario guiri, así que rápidamente me visto y llamo a Moretti para que me socorra "¡acompáñame a comer!". Moretti, amablemente, baja con todo su clan: Saraval y Santamaría. Llega el momento de recorrer el buffet quinientas veces, tratando de variar y no comer lo mismo de siempre: pizza y patatas fritas. Cojo pizza y patatas fritas después de las quinientas vueltas, como siempre, aunque en una ocasión comí un nugget gigante. Después de comer, no perdono mi Nesquick, solo aquella vez que me aventuré en un capuccino. Subo a la habitación, y allí esta Orduña, que dice estar tratando de dormir pero en realidad está cantando con su mp3 como si estuviera en "Gente con Chispa". En algún momento, acabo en la habitación de Carlos poniendo after-sun a todo hijo de vecino, que son una panda de gambas y unos marroneros, coleguitas del Toni Patillas. Allí encuentro a Mario, que es un monstruo de las cavernas también conocido como Rapsus al que le gusta ver partidos de la selección de Costa de Marfil; a Marín, que cumple la función de liadora humana al grito de "laralalá" y al Yagu, que no se separa de su cadenita mientras reclama un cepillo de dientes. Entre unas cosas y otras, la tarde se pasa volando, pues a las 7 y media ya estoy de nuevo en el buffet. En la cena, suelo acompañarme de las chicas de la habitación 317. Tras la cena, como siempre, me acompaña Lilian a fumar un cigarro en la puerta del hotel. Después regreso a mi habitación y me ducho. Empieza el "¿qué me pongo esta noche?". Llamo a mi vecino Gonzalo de balcón en balcón, porque mi secador se ha recalentado y necesito el suyo. Gonzalo es un negro, con el que voy a tomar el sol. En su habitación hay una toalla marrón de propietario desconocido desde el primer día... En fin, me dice que el secador lo tiene Miedes, así que me largo a su habitación. Allí encuentro a July, hablando con desconocidos por el teléfono del hotel; a Gilo, la chica de la cámara de fotos; a Miedes, que nunca sabe qué ponerse y se prueba miles de cosas y de nuevo a Lilian. Me tiro allí un buen rato hasta hacerme con el secador, regreso a mi habitación y me seco el pelo, me visto (después de consultarle a todo el que se me cruza por delante qué me pongo), y me maquillo. Ya estoy lista, ahora solo faltan horas para que Noe y Orduña también lo estén. En mi aburrimiento en la espera, voy de habitación en habitación. A veces a la 528, a veces a la 317 y a veces a la 315. Poco tiempo he pasado en la mía, esa de la terraza repugnante y el Danup en la mesa, la habitación 527, cuya tarjeta de la luz es un DNI. Tarde, muy tarde, nos ponemos en marcha hacia BCM, para variar. Allí me encuentro con Naty, que siempre está motivadísima a pesar de sus anginas, y todas se suben a algún podium o barra a darlo todo. Me marco bailes con mi compañera de los mismos, July; o hago pasos frikis con Moretti. Seguramente me vaya a casa con Carlos antes de que cierre, o acabe bailando con Zanón en un podium a pesar del vértigo hasta el chape. ¿Lo imprescindible antes de dormir? Entrar al McDonalds cuando aún es de noche y pedir una hamburguesa de un euro, reposar allí unos instantes y darte cuenta de que, mientras comías aquella hamburguesa, ha amanecido. Llegar al hotel, dormir... y volver a empezar, OTRO DÍA EN MALLORCA.
(Escrito el 20/06/2010).
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Los buenos.

domingo, 13 de junio de 2010 by Carmen Porcel

Las buenas personas no siempre pueden ser vistas ayudando a una mujer anciana a llevar sus bolsas de la compra, dándole limosna a un mendigo o rezando en una capilla, una mezquita o una sinagoga. No son santos ni mártires, muchas veces las buenas personas dicen palabrotas, dicen que “no” cuando no están conformes con algo e incluso hacen el amor fuera del matrimonio, aunque esto sea un pecado en las tres religiones más potentes del mundo. No siempre son sumisos, educados, conformistas y adorables. Pero les puedes ver dándole la mano a su madre, o a un amigo, en un hospital mientras el otro sufre, en silencio, transmitiéndoles la calma que necesitan. Les puedes ver dando consejos en el momento acertado, consejos que para sus amigos serán mucho más valiosos que frases épicas de grandes poetas, filósofos o cineastas. Dando un abrazo a un amigo que llora, o sonriendo cuando un amigo gana un premio, o se besa con la persona a la que ama, o consigue un ascenso, o una beca. Las buenas personas no siempre ganan premios Nobel, ni Óscars. No siempre se les hace una película contando las grandes hazañas que hicieron a lo largo de su vida, ni nadie escribe su biografía. No se les beatifica, ni se les eleva a la categoría de celebridades. Pero siempre cuentan con el reconocimiento de las personas con las que sonrió, a las que les dio un beso, a las que les tendieron una mano.

(Escrito a 07/06/2010).

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Tentación.

sábado, 12 de junio de 2010 by Carmen Porcel

“Prohibido” es una palabra que siempre me produjo atracción. Si puedes hacer algo cuando quieres no tiene el mismo valor que si no puedes hacerlo. Si está prohibido es por algo, y necesitas caer en la tentación para descubrir el porqué con todas sus consecuencias. Mas a veces está tan prohibido que los remordimientos son más poderosos que la propia tentación. No es algo que suela sucederme, suelo caer en la tentación sin más… pero esta vez, es diferente. Siento la atracción, lo cuál quizás roza ya el límite en la prohibición. Pero no lo sobrepasa. No sobrepasare los límites, no dejaré que me lleve la tentación. No, esta vez temo las consecuencias. Puedo vislumbrarlas antes de caer en la tentación, y no resultan tan atractivas como la propia tentación. Entiendo, en parte, porqué está prohibido lo prohibido en esta ocasión. Por más que lo entienda no puedo evitar querer caer en la tentación, tener la contradicción de sentirme absolutamente atraída por las cosas prohibidas y completamente aterrada por las consecuencias. Todo hipotéticamente, pues a veces las cosas prohibidas cuentan con una valla eléctrica a su alrededor para que no puedas acceder hasta ellas, y yo ni si quiera sé si podría saltar la valla o me electrocutaría. Pero tengo la tentación de saltar la valla, de sufrir las consecuencias pese a lo poco atractivas que son… tan sólo no la saltaré porque temo que esté electrificada, no por lo que podría pasar tras saltarla.

“Huye de la tentación, pero despacio para que pueda alcanzarte.”

(Escrito a 01/06/2010).

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Historias de amor con final, pero historias de amor.

viernes, 11 de junio de 2010 by Carmen Porcel

"Si alguna vez conoces a alguien que deja una relación y acto seguido, se mete en otra, te digo que a la primera persona no la quería mucho, porque de aquí a un buen tiempo no vas a estar preparado para empezar ninguna relación. Y vas a seguir buscando un porqué, diciéndote "¿qué hice tan mal? ¿por qué no la supe querer?", pero luego te darás cuenta de que hay historias de amor que son cortas, sin más. Porque tenía que ser así, porque se acabó lo que se llama "la chispa", pero no por ser cortas no han sido historias de amor, es solo que tuvieron un principio y un final. Y entre una historia y otra, hay tiempo para disfrutar de otras cosas: para volver a tu vida antes de ella, o para inventar algo diferente en tu vida que no es ni lo que habia antes de ella ni durante. Para crear tu vida. Y suena a tópico, pero es la vida misma..."

(Consejo que le di a un amigo el día 07/06/2010).
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Mejor que el alcohol, para curar las heridas.

jueves, 10 de junio de 2010 by Carmen Porcel

Si volviera a nacer, volvería a por ti. Si hubiese otro mundo, me iría contigo. Si lo sabes todo de mí y yo lo sé todo de ti… ¿por qué no puedo decir lo más sincero? ¿Por qué mi sensatez le suplica a mis deseos que se callen? ¿Y por qué estos le obedecen sin querer? Si ella te hace sufrir y te hundes, y yo te rescato de lo más hondo de tu ser a carcajadas, si ella te corta el brazo y yo te presto mi mano, si ante cada rasguño que ella causa corres hasta mí sabiendo que yo curaré tus heridas mejor que el alcohol, ¿por qué sé que a pesar de todo tú vives por ella y ella lo sabe también? Tan solo me gustaría que ella supiera cuidarte como lo hago yo, para no tener que verte nunca más. Te echaría de menos cada día, pero sabría que no pude hacer más. Ahora siento que por más que hago, nada es suficiente. Todo lo doy, pero nada vale. Quizás es por lo que callo, tal vez por lo que no digo, seguramente es que el silencio ganó de nuevo la batalla. Nunca se me dio bien perder, pero esta vez te entrego mi silencio. Hágase el silencio, cúrense las heridas. Sumisa a la sensatez, presa del silencio. Tan sólo tú podrías liberarme, si tú no lo quieres, no valdría la pena ganar la batalla al silencio. Tú eres el dueño de lo que no digo, ella es la dueña de lo que callo.

(Escrito a 31/05/2010).

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Si volviera a nacer, volvería a ser yo.

martes, 8 de junio de 2010 by Carmen Porcel
No puedo revelar cuál es el sentido de la vida. No puedo decirte qué sentido tiene tu vida, pero sé muy bien cuál es el sentido de la mía. Hace mucho tiempo que me encontré, y con mi encuentro, encontré también el sentido de mi vida. Mi vida tiene sentido porque tengo ganas de vivir. Sé quien soy y me place. Todo en mi vida tiene sentido si se reduce a mi saber de que soy como soy. Comparto aquello que quiero, escondo aquello que no quiero compartir, pero no finjo ser otra. Como todos, también yo soy “multipolar”. No tengo dos personalidades, no. Tengo infinitas facetas que mostrar al mundo y aunque sean distintas, yo soy todas ellas. No tengo que ser una niña buena, sonriente y complaciente para sentirme mejor por ser quien quieren que sea. No tengo que ser rebelde para llamar la atención. No tengo que ser nada que no quiero ser, porque yo me acepto y quién más me acepte es secundario. No, no es que no me importe nada. Me importan los que me quieren, y a quien bien me quiere, bien le quiero; pero quien me quiere, me quiere como soy. Si no me quisieran como soy, no podría llamarse querer. Si quisieran cambiarme no podrían, porque soy lo que soy. Soy única, y ¿sabes qué? Tú también. Jamás podrás encontrar a dos personas idénticas, si crees los encuentras, encontrarás dos apariencias fingidas. Yo no soy una apariencia, soy una persona y estoy contenta con ello. Soy quien soy y no quien pretendo ser, porque todos y cada uno de mis días pretendo ser yo misma. Y ese es el sentido de mi vida. Esta soy yo hoy, ¿quién seré mañana? Quizás una nueva “yo”, pero sin duda alguna yo misma.
(Escrito a 30/05/2010).
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Carta sin sobre.

domingo, 6 de junio de 2010 by Carmen Porcel


Se supone que a tu edad la gente no se alegra de cumplir años. Sinceramente, esto me parece una tontería ¿por qué no alegrarse de estar aquí un año más? En tu caso deberías estar doblemente alegre porque en los años que yo he vivido, has conseguido que te admire. Bien es cierto que no siempre lo has hecho todo bien, y ya sabes cuál es mi opinión en muchas cosas, pero hoy no es día de recriminarte nada. Nunca te digo las cosas buenas que tienes y este me parecía un buen regalo de cumpleaños. Creo que para ti, incluso mejor que cualquier regalo que pueda comprarse.
Admiro tu templanza, que cuando discuto contigo me pone nerviosa (a mí y a todos), pero que al fin y al cabo es una cualidad admirable, la capacidad que tienes para sentarte a hablar y arreglar las cosas en lugar de limitarse a los chillidos. Además creo que es algo que, en parte, he heredado de ti. Otra cosa que quizás también he heredado de ti es tu humor, esa ironía tuya, solo que en mí creo que está incluso más pronunciada. Muchas de las veces que estoy contigo, me río muchísimo, y eso no se nota en el momento, pero son cosas que están ahí. Además eres una persona muy neutral, es algo de lo que me he dado cuenta con el tiempo. Una virtud parecida que tienes, pero que no es la misma, es que eres justo. Premias lo que ha de premiarse y castigas lo que ha de ser castigado. Cuando hacemos algo bien, nos haces ver que lo que estamos haciendo está bien, y es una de tantas cosas que tengo agradecerte. Aunque estas palabras acaben aquí, no se terminan aquí las cosas que he aprendido de ti, como el aprender a valorarme a mí misma, que el esfuerzo da resultados satisfactorios o el enseñarme a pensar.
Sólo quería que te quedaras esto por escrito para que, por muchas cosas que pasen, siempre te acuerdes de que te quiero, y de que si eso no es suficiente, además te admiro.
(Escrito a 20/02/2010, versión adaptada. Especial dedicación a "él ya sabe quién".)
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Dos en uno.

sábado, 5 de junio de 2010 by Carmen Porcel

Si yo puedo ver desde tus ojos y tú puedes mirar a través de los míos; si yo puedo reírme contigo y no soportar verte llorar; si tú me cuidas y yo me dejo cuidar; si tú vienes conmigo hasta el final y yo me freno para que nunca se acabe; si tú has perdido todo y yo te encuentro en el camino; si tú pareces tener todo pero en realidad no tienes nada y a mí lo único que me falta es lo que aprecio; si tú me haces reír y yo me río; si tú me haces rabiar y aún así sigo riendo; si tú me das la mano y yo la cojo; si yo te doy la mano y tú la coges; si tú no dejas que me pierda y yo me pierdo sin ti… dime ¿por qué somos dos y no uno solo?

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Tus brazos rodean mi cintura para protegerme, estoy a un milímetro de ti y me siento más lejana que nunca. Sin embargo, te siento cercano. Nadie me cuida como tú, nadie me dice que me quiere tantas veces al día como tú, con nadie soy tan yo misma como contigo, nadie impide que me lastime como tú, nadie me guía de vuelta al camino cuando me pierdo como tú, nadie me abraza cuando tengo frío como tú, nadie me entiende como tú, nadie me hace reír como tú, nadie me transmite esa complicidad con una mirada como tú, nadie se preocupa por mí como haces tú, nadie es tan celoso de mí como tú, nadie me valora como tú, nadie me quita el sueño como tú. Y es que tú estás intentando enamorarme, pero aunque quiera, no lo quiero. Pero aunque tú no quieras, quieres. Y es que ya se sabe, amores que matan nunca mueren. Y no queremos que muera, preferimos matarnos lentamente.

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Cuestión de tiempo.

miércoles, 2 de junio de 2010 by Carmen Porcel
El tiempo es el mejor amigo del hombre, y también su “mejor” enemigo. Muchas veces las cosas “son cuestión de tiempo”, y esperamos desesperados. Otras muchas, “el tiempo pone las cosas en su sitio”, y llegados a cierto punto, nos damos cuenta de que esto es cierto. La vida, al fin y al cabo, es sólo un tiempo. Todas las cosas son cuestión de tiempo, todo sale a la luz con el tiempo. Pasado, como no, un tiempo, me doy cuenta de que todos esos refranes acerca del tiempo no podrían ser más ciertos. Con el tiempo he aprendido que en la vida hay que arriesgarse. ¿Tienes miedo de enamorarte? ¿Sí? Si la vida son dos días, ya te estás perdiendo uno. La vida sin besos, sin lágrimas, sin risas, sin nostalgia, no es vida. La vida sin amor, no es nada. ¿Tienes miedo a lo que piensen los demás? Sigues perdiendo el tiempo, pues. No importa lo que opine la gente que no te importa, importa lo que opinen aquellos que a ti te importan. Si algo te hace feliz, hazlo. No rindas cuentas a nadie, aquellos que te importan entenderán por qué haces aquello que te hace feliz. Y si no lo entienden, tampoco yo entiendo por qué ellos te importan. ¿Tienes miedo a equivocarte? ¡Esto sí que es imperdonable! ¡No hay mayor error que el miedo a equivocarse! Claro que te vas a equivocar en esta vida. Tropezarás, caerás, involuntariamente empujarás… pero tienes que equivocarte para aprender cómo se levanta de las caídas. Cada vez que te levantes y vuelvas a mirar de frente al mundo, habrás aprendido algo. Tan sólo ten miedo de equivocarte sin aprender de los errores. Yo con el tiempo, aprendí todo esto. Que no hay que tener miedo a nada, que hay que ser uno mismo, hacer aquello que te haga feliz y hacer felices a aquellos que te hacen feliz sin importar nada más. Si algo va mal, no te preocupes: el tiempo pondrá todo en su lugar. Eso sí, no desesperes… porque es cuestión de tiempo.
(Escrito a 17/05/2010).
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Egoísmo.

martes, 1 de junio de 2010 by Carmen Porcel
Y es que, ¿qué es el amor, sino puro egoísmo? ¡Querer a alguien para ti solo! ¡Que alguien te quiera solo a ti! ¡Amar solo a una persona y abandonarlo todo! Todo por él, para tú ser feliz. Egoísmo simple y aún hay quien dice que es bonito. Tener que dejar a los amigos a veces, cuando un amigo es para siempre y un amor, por más que sea verdadero, puede ser pasajero. Y entonces dices: ¿he de ser egoísta por amor? ¿es el amor una excusa para ser egoísta? ¿o he de conservar los amigos por encima de todo, porque aunque duela y sea triste, aunque no lo hagas todo por amor, ya no eres egoísta?
Y yo.. me pierdo entre tantas preguntas. Quiero estar con él. Quiero volver a mirar sus ojos del color del cielo y volver a verlos brillantes de alegría porque sus brazos rodean mi cintura y sus manos viajan por todo mi cuerpo sin más. Quiero volver a mirarle y no pensar; pensar solo en que le tengo delante y que en ese momento solo él existe para mi y solo yo existo para el. Quiero volver a amanecer junto a él y ver como duerme, oirle respirar y que me parezca el más bonito de los sonidos que puedan rozar mi oido.
Y sin embargo, he de ser 'políticamente correcta' y abandonar todo eso que tanto quiero, porque los amigos duran para siempre (en teoría) y los amores pueden ser pasajeros. Y todo por una simple teoría. Hay que asumir que esto tenía que terminarse porque no estaba bien, porque era algo moralmente prohibido pero sentimentalmente perfecto.
(Escrito en septiembre de 2007).
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