Cuando el amor, realmente, es amor.

martes, 25 de mayo de 2010 by Carmen Porcel
La furia no es furia si no ha habido amor. Si no te ha hecho daño quien amas, si no le han hecho daño a quien amas, nunca estarás lo suficientemente furioso como para sentir realmente la furia.
La nostalgia no es nostalgia si no ha habido amor. Si no echas de menos algo que amas, nunca estarás lo suficientemente nostálgico como para sentir realmente la nostalgia.
La esperanza no es esperanza si no hay amor. Puedes desear algo, tener ganas; pero si nunca has tenido fe ciega e incansable en quien amabas, nunca habrás tenido suficiente esperanza.
La tristeza no es tristeza si no ha habido amor. Si no has sufrido por el dolor que sufría quien amabas, si no has llorado por el dolor que te causó alguien que amabas, nunca habrás sentido suficiente dolor como para sentir realmente la tristeza.
La euforia no es euforia si no ha habido amor. Si nunca te has alegrado por saber que la persona que amas es feliz, por saber que la persona que amas te hace feliz con su simple presencia, nunca habrás estado lo suficientemente eufórico como para sentir realmente la euforia.
El temor no es temor si no ha habido amor. Si nunca has temido perder aquello que amas, nunca has tenido tanto miedo como para sentir realmente el miedo.
El valor no es valor si no ha habido amor. Si aún pudiendo perder aquello que te importaba, nunca te has arriesgado por aquello que amabas, nunca has tenido suficiente valor como para saber qué es realmente la valentía.
El orgullo no es orgullo si no ha habido amor. Si nunca has sido tan sumamente orgulloso de dejar marchar aquello que amabas, afortunadamente nunca has sido lo suficientemente orgulloso como para saber qué es realmente el orgullo.
La admiración no es admiración si no ha habido amor. Si nunca has sido capaz de admirar algo aún sabiendo que tenía defectos, nunca has sentido la suficiente admiración como para saber qué es realmente la admiración.
El placer no es placer si no ha habido amor. Si nunca has compartido aquello que te gustaba con alguien a quién amabas, nunca habrás sentido suficiente placer como para saber qué es realmente el placer.
La ilusión no es ilusión si no ha habido amor. Si nunca has sentido que el más mínimo detalle de quien amas podía ser tu mayor ilusión, nunca has tenido suficiente ilusión por algo como para saber qué es realmente la ilusión.
La locura no es locura si no hay amor. Si nunca has estado dispuesto a cualquier cosa, sin excepciones, por alguien a quien amabas, nunca has estado lo suficientemente loco como para saber qué es la locura.
El amor no es amor si nunca has sentido que estabas lo suficientemente loco, que tenías suficiente ilusión, que podías sentir suficiente placer, que realmente sentías suficiente admiración, que tenías suficiente temor y anhelabas tener el suficiente valor, que estabas lo suficientemente eufórico, que tenías la esperanza suficiente y que de darse la ocasión, realmente podrías sentir la suficiente tristeza, furia y nostalgia.
Y si nunca has sentido el suficiente amor, nunca has sentido realmente la vida.
(Escrito el 01/05/2010). 
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1 comentarios:

Anónimo dijo...

es un conjunto de verdades que llevan de imprevisto a una afirmación...creo que has descubierto y demostrado el sentido de la vida =)

+-Carol-+