Tyleriano.

martes, 6 de noviembre de 2012 by Carmen Porcel

sueño tanto que mi vida parece dormida.

quizás nunca nos volvamos a encontrar,

quizás ya nunca será cómo antes

y quizás cuando nos miremos y hablemos,

ni nos reconozcamos pero, joder,

estás en mi lista de venenos por probar:

te conozco como si existieras.

tengo la sensación de que tú y yo

ya nos enamoramos en otra vida…

tienes unos errores que combinan a la perfección conmigo.

¿nos equivocamos?

que dicen mis buenas intenciones que se van,

que no quieren volver a verme.

busco mentiras que compartir,

busco un “buenas noches” que se convierta en “buenos días”

y no sé si eres consciente del “domingo de follarnos en casa”

que se ha quedado esta mañana;

vamos a ser un poco más irresponsables con los besos,

no hace falta que me los robes,

te los presto y ya me los devolverás cuando puedas.

al fin y al cabo, la vida tiene que ser una locura…

sino, se reduciría todo a un puñado de lunes.

 

-esto no es un texto mío. es una recopilación de frases leídas en puntos varios-.

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Con la soga al cuello.

viernes, 12 de octubre de 2012 by Carmen Porcel

borracha.

borracha perdida.

loca.

o solo una cuerda sin salida.

una cuerda que te ata,

que te ahoga,

que te mata.

o solo una cuerda con salida,

entre ventanas, sin ver la salida.

que no sea lanzarse al vacío

desde un quinto piso,

sentir el amor asesino.

amor asesino,

que mata,

que se clava,

que te duele

y te acaricia,

que te araña

con cada caricia,

que hace una lágrima,

que resta una sonrisa.

amor asesino,

jodida paradoja.

que no es paradoja,

que es mentira,

que no es amor... si te ahorca.

que es un amor que emborracha,

que entre el que te ama

y el que amas

te pone la soga

(al cuello)

y tú borracha.

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Y si los que quieres valen.

by Carmen Porcel

si me dejas, cariño,

solo un minuto más aquí...

mierda. creo que voy a escribir.

a escribir lo que me hace morir.

a plasmar lo que no puedo decir.

a dejarme llevar por el alcohol,

por la noche,

por los dolores,

por los derroches

de veces en que le creí,

de veces en que me creí

que sin él no era nadie,

que con él era alguien.

que los que me rodean

son los que me dan aire,

los que oxigenan

los dolores y los males,

los que dan sentido

a los momentos buenos y fatales,

los que justifican las lágrimas:

el acoso

(y el derribo);

las veces en que me levanto

y luego escribo

para decir que los males,

nos son tantos males

si sabes lo que vales,

si los que tu quieres... valen.

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Dolor –miedo y lágrimas–

by Carmen Porcel

así que básicamente el dolor

es eso que se siente

cuando se suma el miedo

-mucho miedo-

a las ganas de llorar,

por otra cosa,

entiendo.

dolor es eso que se clava,

eso que te quita el sueño

y te quita las ganas de pensar,

que se hacen irrefrenables

con el dolor...

contradicción?

puede.

es lo que tiene

escribir con un poco más de ginebra

y tal vez alguna cerveza

más de lo debido.

que lo debido no es más

que lo establecido...

dolor, decía.

punzones. pinchazos. navajazos.

en el corazón,

abriendo una herida

-que no haciendo una herida-

sino profundizando en lo que ya llevabas dentro,

ahogándote,

asfixiándote,

matándote.

lentamente... el dolor es así

viene poco a poco y, de pronto,

duele.

duele el miedo.

y las lágrimas que atraviesan tus mejillas,

sin quererlo.

los gestos que se sienten como cuchillas,

sin quererlo.

el dolor no se puede expresar bien,

se lleva dentro.

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Que la dejes quererte.

sábado, 6 de octubre de 2012 by Carmen Porcel

se pregunta así

“por qué ella?

por qué no yo?”

si es ella la que acepta todo de ti,

si es la que te quiere a pesar del tiempo,

a pesar del daño…

si solo sueña con tu sonrisa,

aunque sea con otra,

“claro, que bien sabe dios

-si lo hay-

que preferiría que fuera conmigo”

se dice.

“por qué no?

por qué ella?

si tengo guardado mi ego

para servirte solo a ti,

para darte todo de mí,

para hacerte feliz”.

solo quiere que abras los ojos

y veas brillar los suyos

cuando la dejas tenerte un rato,

que ya se ha resignado y

ni que le quieras quiere,

le basta con que te dejes querer:

“pero no por ella,

ni por otra,

que te dejes querer por mí,

que te quiero mejor que nadie.”

te quiere así, como tú eres.

y como fuiste, y como seas.

te quiere entero, te quiere a ti,

y firma con sangre…

“por mucho que duela,

por mucho tiempo que pase,

te quiero”.

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El cajón.

viernes, 14 de septiembre de 2012 by Carmen Porcel

el cajón

donde van a morir las olas,

donde acaba el horizonte,

donde guardo las estrellas que se apagan,

donde los sueños se amordazan

y las palabras se disfrazan.

donde guardo de uno en uno mis secretos,

donde rompo a pedacitos mis silencios...

 

el cajón

de los aterrados fugitivos que se esconden,

de las ideas asustadas que no duermen,

de los días que me paso yo sin verte,

de las vidas que he soñado con tenerte.

 

el cajón

del que no existen las llaves

se destaparía si lo abres...

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El último trago del desierto.

viernes, 7 de septiembre de 2012 by Carmen Porcel
decir que no “te quiero”,
como quien dice que no tiene sed en medio del desierto.
el que rechaza un trago de agua
para darle un poco de vida a otro
mientras se seca por dentro.
así me siento: muerta de sed y mintiendo,
pero ¿sabes? no es tan loable mi gesto.
miento que no te quiero
para darnos un poco de vida.
para que te quedes a mi lado
y así no huyas cuando adviertas que,
desde que tienes memoria,
siempre estuve en las buenas y en las malas
–y en las peores que las malas,
que hasta me adapté a tu cama-
por algo más que altruismo.
no aspiro a ser canonizada,
sólo aspiro a amarte sin dejar que te escapes.
es un amor egoísta,
que se aferra a ti a toda costa.
pero a su vez, un amor que no te falla.
un amor en espera,
al que no le importa si vuelas.
un amor confiado,
que sabe que volverás a su lado.
es este amor mi mejor secreto:
que si me bebo el último trago del desierto
nos morimos de sed y te pierdo.
y prefiero verme morir,
que el calor del desierto sin ti.
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Vamos a un hotel.

miércoles, 1 de agosto de 2012 by Carmen Porcel
sí, ya sabes que me vuelve loca tu sonrisa
pero eso no me exime de devorarme a tu soberbia.
sí, ya sabes que me pone tonta tu ironía,
con una sola bala ya me dejas bloqueada.
y puede que seamos polos opuestos
y que nos guste jugar
a poner el mundo en contra nuestro.
y si en siete años no he sabido
deshacerme de este absurdo mío
de quererte sin decirlo,
de buscar algo de olvido
en besos de otros que nunca han sabido desplazarte,
en bocas que ni de lejos podrían compararse
al rubor que la tuya dibuja en mis mejillas,
a las inolvidables pero escasas caricias
que en tus noches de soledad tú me regalas
poniendo mi favorita de tu colección de miradas,
¿cómo olvidar a estas alturas nuestras mejores madrugadas?
desde los hoteles que nos vieron acojonarnos
cuando nos dormíamos a punto de besarnos,
desde los sofás que nos vieron ahí temblando
las veces que tuvimos el valor de emborracharnos,
pues no hay mejor excusa para acariciarnos,
no hay mejor disimulo para amarnos sin amarnos.
y sin embargo ahora después de siete años
ya nos hemos dado el tiempo necesario,
ya viene siendo hora de arriesgarnos…
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Cuántas noches más nos quedarán.

sábado, 14 de julio de 2012 by Carmen Porcel

¿cuántas noches más nos quedarán?

¿cuántas te he tenido que querer y que olvidar?

¿cuántas veces te he abrazado ya?

¿cuántas madrugadas me emborracharás?

¿cuántas son las veces que he jurado olvidar?

no sé si podría soportar mil amaneceres más así,

no sé si podría aguantar otra vida más sin ti,

no es fácil si siempre y nunca estás aquí.

a veces mi cabeza…

a veces tu presencia…

a menudo me pregunto si algún día pasará,

si algún día la fantasía será una realidad,

si seguirás sonriendo al despertar,

si por la mañana querrás otro beso más,

si podría por una vez olvidarme de soñar,

pellizcarme y enterarme de que eres de verdad.

si pudieras darte cuenta de que yo soy de verdad,

de que siempre estuve aquí,

y no pienso dejarte ir...

ni una noche más.

¿cuántas quedarán?

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After hours.

miércoles, 6 de junio de 2012 by Carmen Porcel
nada en la tierra salvo un volcán,
el volcán de sentimientos
que produce el after hours de nuestro encuentro.
de camino a tu casa siempre pienso en tu cama
y aún así, inocente de mí, al verte resulta olvidada.
desconozco la manera en que te las apañas
para sorprenderme, a estas alturas,
cuando me invitas a tu cama.
a subirme encima de ella, justo debajo de ti,
a fingir que no siento lo que me haces sentir,
a jugar otra partida y dejarte ganar a ti.
ganarme a mí, vaya,
que conozco el juego de memoria:
cuando tú me lo pidas,
yo me haré la remolona.
diré que esta vez sí que no,
que la última vez, fue la última;
si bien las partidas terminan jurando
que sí, que hoy sí, fue la última.
la última hasta la siguiente, ¿no?
volverás a marcar ese número,
el de tu particular línea caliente,
y es que yo ardo en deseos de verte
y tú de jugar a tenerme.
(03/06/2012)
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Máquina del tiempo.

sábado, 2 de junio de 2012 by Carmen Porcel

viajo de nuevo a aquellos tiempos

en los que ni sabíamos que éramos felices,

excepto por el hecho de que no faltaba nada...

hago el camino de regreso a casa,

la que es mi casa: tu casa, tu cama,

el refugio donde olvido el universo

o mejor dicho, el resto del universo

salvo tú, yo y cómo no, esa cama.

o cualquier otra sobre la que nos postremos,

siempre que consiga olvidar que si regreso

es porque un día hice el camino inverso.

no sé en qué pensaba cuando me marché.

quizás que algo faltaba y por eso caminé,

hacia delante en el tiempo, hacia atrás en la vida.

buscaba la puerta con el cartel de salida

que finalmente encontré, maldito aquel día.

hoy sé que sólo era una vena egoísta,

que entre risas, polvos, prisas y bebida

no hay una sola persona que necesite salida.

sin embargo ahora necesito curar mis heridas

y gracias a dios que sólo las cura tu saliva.

qué coño! gracias a dios o a quién toque

porque existan tu saliva y mis heridas,

tus manos, las mías y este teclado,

los días en que te he añorado

y cada noche que paso a tu lado,

y aunque no crea en ello si digo gracias a dios

es porque a veces creo que tu existencia es un milagro.

te lo estaba diciendo: hola de nuevo, cariño.

gracias por seguir aquí,

bendita máquina en el tiempo.

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Resurrección.

sábado, 14 de abril de 2012 by Carmen Porcel

jesucristo no lo sé,

pero yo juro que estuve muerta

y juro que he resucitado.

a mí, como a él, me asesinaron,

no fue en una cruz

pero sí me sujetaron con clavos...

de repente un día desperté

abrí la puerta de la tumba

y me escapé.

escapé hacia la vida,

aunque fuera sangrando.

escapé y de una vez

me he liberado.

de los asesinos, de sus clavos,

he sobrevivido

y aún me estoy recuperando.

mientras yo estaba muerta

el tiempo no se ha parado,

y ahora debo luchar

por recuperar lo olvidado.

olvidado por mí,

por dejarme morir;

recordado hoy por mí,

para empezar a vivir.

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La condena.

lunes, 9 de abril de 2012 by Carmen Porcel

Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, contigo porque me matas y sin ti porque me muero. Podría dejar de escribir aquí, después de plasmar una frase tan manida como cierta, pero en este momento sin ti, sinceramente, me creo morir. Por más que intente aliviar tu ausencia pensando que tu presencia me mata, no es consuelo si en el fondo solo pienso que mis lágrimas podrías secarlas tú, quien me las causa. Y sí, sé que me fui por mi propio pie, pero empujada por el infierno de tu presencia, una pequeña llama a la que tú echabas más leña. Ojalá se me hubiese ocurrido la manera de apagar el fuego, pero pensando que si corría no ardería yo en aquel infierno, descubrí que el propio viento es capaz de propagar el fuego. ¿Y cómo iba a poder yo, tan pequeña, luchar contra el mismísimo viento? ¿Cómo iba a saber que por más que huyera, ya estaba condenada fuese contigo o con tu ausencia? Sin embargo hoy, me atormenta más tu ausencia. Regresaría a ti sin pensarlo, me fundiría en un abrazo, lloraría en tu hombro y disfrutaría mientras tú me consolaras. Dios sabe cuánto tiempo duraría aquel alivio: fumando un cigarro se desprendería una chispilla a la que avivar el fuego hasta volver al infierno, y así sucesivamente hasta este punto de no retorno. Sin vuelta atrás, pero ¿puedo andar más hacia delante? De verdad, ¿ya estoy condenada en cualquiera de los casos a sufrir por igual tu infierno que el infierno de tu ausencia?
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