La gente.

miércoles, 30 de junio de 2010 by Carmen Porcel
Te estás llevando las consecuencias de hacer caso a lo que dice la gente. ¡La gente! ¿Y quién es la gente? ¿La masa, el populacho, los rumores, personas indeterminadas? A todo eso tú le hiciste caso y antes o después te tenía que tocar pagarlo.
Cualquier lector veterano de mi viejo fotolog que entienda un poquito de sentimientos y que sepa encontrar entre las líneas una realidad, te podría asegurar que hace cosa de un año (y un poco más, y un poco menos) yo habría dado la vida por tí. Pasé noches enteras imaginando que algún día me tocaría el turno, que algún día te darías cuenta de que nadie te iba a querer como yo lo hice (y eso lo mantengo). Lloré por ti; y por mí, por no tenerte. Sentí cosquilleos en el estómago y me ilusioné cada vez que me pedías que fuese a verte. Dejé de hacer cualquier cosa, CUALQUIERA, por verte o por hacerte cualquier favor. Reconocí tus defectos y los quise igual o más que a tus virtudes. Te quise, te quise de verdad... como quiere una auténtica loca enamorada.
Jamás pude pronunciar una sola palabra en tu contra o inventar cualquier cosa de tí. Mis ojos solo veían amor, mis ojos ya no veían. La realidad no existía, el amarte me consumía. Y te repito ¿qué hicistes tú? Creer a "la gente". Me dijiste que te habían dicho cosas que jamás salieron de mi boca, creíste que yo hablaba mal de tí e inventaba historias. Por Dios, ¿tan ciego estabas o tan grande era tu desconfianza? Pedí perdón por cosas que no hice, y a pesar de ello no me creíste. ¿Para qué creer a quien te ama pudiendo creer un rumor sin fundamento? No es que tenga más fundamento el amor, pero sí más verdad.
Y así pasaron los meses, y conseguí creer que te odiaba. Más tarde logré que me fueses indiferente. Y a día de hoy, puedo decir que no ha habido nadie ni creo que lo haya en mucho tiempo a quien pueda yo amar como te he querido a tí, pero que NO TE QUIERO. Y me entran ganas de poner un anuncio cuando miro estos últimos meses y pienso "soy libre". Ya no necesito ocupar mi mente en tí, ya no. Esta vez has reaparecido esperando a que, como siempre, te acogiera con los brazos abiertos y volviera a darlo todo por verte; pero esta vez sólo has encontrado una pared, que no ha querido remover el pasado, pero que se niega a un presente o a un futuro contigo. No soy tu amiga, ni lo sueñes.
No tuviste una oportunidad. Tuviste mil, y no sólo las dejaste escapar, si no que al final lograste que nunca más volvieran. Me has perdido para siempre, y ahora ves y enfádate con la gente.
(Escrito a 10/09/2008).
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Este es mi momento.

lunes, 28 de junio de 2010 by Carmen Porcel
¿Sabes qué? Este momento es mío. Es algo que probablemente nunca entenderás, es solo entre mi mente y yo. Estoy sentada, sola y en silencio y nada me haría más feliz que esto: el mar inmenso frente a mí y yo viendo el leve oleaje elevarse. Yo las he visto y nunca se verán dos olas iguales. Estas son mías, yo estaba allí viéndolas mientras se elevaban y no volverá a suceder. He disfrutado de esta calma y no me importa si lo entiendes o no, porque este es mi momento y no habrá otro igual. Cada momento es mi momento y esa es mi paz.
(Escrito a las 08:22 del 24/06/2010).
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Lo que debería decirte y no puedo, ni quiero, ni me atrevo.

sábado, 26 de junio de 2010 by Carmen Porcel
Te quiero. Eso es un hecho y no puedo hacer nada por cambiarlo, por favor, no me pidas que deje de quererte. No te molestes, no te enfades, te prometo que finjiré odiarte si me lo ruegas; pero no me odies por quererte porque no puedo hacer nada por evitarlo.
He intentado olvidarte, distanciarme, enfadarme contigo, enrabiarme, he llegado a creer que podía odiarte y ¿te crees que he conseguido algo buscandote todos los defectos? Sí... conocerte más que nadie y quererte tal cuál eres, con tus defectos y tus virtudes. Quererte y punto, porque te quiero a ti y el amor no tiene remedio.
He conseguido mirarte a la cara y saber que eres imperfecto por fuera y por dentro, que tienes defectos como estudiante, como amigo, como amante e incluso muchas veces fallas como persona, y sin embargo lo acepto porque dejaría que me fallaras mil veces el resto de mi vida si con eso me garantizas que me darás aún tres sonrisas.
Pero no, no sucederá y lo sé. No me quieres y no me vas a querer. Lo asumo, pero no me conformo. Podré vivir sin ti, pero toda felicidad será incompleta mientras tú no estés aquí.
Si me necesitas siempre podrás llamarme. A ti no te guardo rencor, porque adoro incluso tus defectos. Si algún día dentro de mucho tiempo, después de haber recorrido mucho mundo y de no haber contado conmigo en tus buenos momentos, me recuerdas, debes saber que yo estaré viviendo mi vida porque así es como lo quisiste, pero debes saber también que paralizaría mi vida, y el mundo entero si hace falta si tú me lo pidieras.
Recuerda que el amor mueve montañas. Y en mi caso, cielo y tierra por tus brazos.
Te quiero y nunca voy a dejar de hacerlo. Te quiero, te quiero, TE QUIERO.
Siempre.
(Escrito a 26/04/2008).
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Hay que pensar en nosotros.

jueves, 24 de junio de 2010 by Carmen Porcel
No tenemos tiempo de pensar en todo lo que nos rodea y en los problemas del mundo.
Sinceramente, repasar nuestra propia vida y dar un viaje en el mundo de los recuerdos, nos ocupa ya demasiado. Tanto, que a veces incluso lo dejamos de lado.
Pero hay que pensar en nuestra vida, en nuestro pasado, en nuestro futuro y en nosotros mismos, señores.
Hay que pensar más en lo hecho y en lo que queda por hacer, porque arreglando los problemas de cada uno, pondremos un granito de arena en arreglar los problemas del mundo.
Y un granito de arena, más otro, más otro, más otro y así sucesivamente, forman mil playas.
¿O no?
(Escrito a 13/04/2008).
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Un día en Mallorca.

lunes, 21 de junio de 2010 by Carmen Porcel

Noemi se despierta y abre una rendija de la cortina para salir al balcón, quién sabe qué se le ha perdido allí. No hay persianas, así que la luz que deja pasar esa rendija es suficiente para despertarme. Trato de volver a dormir, pero Noemi regresa al cuarto y despierta a Orduña. Se ponen a vestirse y se van, yo sigo durmiendo unos minutos o unas horas. Entonces, como siempre, recibo una llamada de Carlos: "¿qué haces?" y me levanto. ¡Mierda! En media hora cierran el comedor, porque lleva un horario guiri, así que rápidamente me visto y llamo a Moretti para que me socorra "¡acompáñame a comer!". Moretti, amablemente, baja con todo su clan: Saraval y Santamaría. Llega el momento de recorrer el buffet quinientas veces, tratando de variar y no comer lo mismo de siempre: pizza y patatas fritas. Cojo pizza y patatas fritas después de las quinientas vueltas, como siempre, aunque en una ocasión comí un nugget gigante. Después de comer, no perdono mi Nesquick, solo aquella vez que me aventuré en un capuccino. Subo a la habitación, y allí esta Orduña, que dice estar tratando de dormir pero en realidad está cantando con su mp3 como si estuviera en "Gente con Chispa". En algún momento, acabo en la habitación de Carlos poniendo after-sun a todo hijo de vecino, que son una panda de gambas y unos marroneros, coleguitas del Toni Patillas. Allí encuentro a Mario, que es un monstruo de las cavernas también conocido como Rapsus al que le gusta ver partidos de la selección de Costa de Marfil; a Marín, que cumple la función de liadora humana al grito de "laralalá" y al Yagu, que no se separa de su cadenita mientras reclama un cepillo de dientes. Entre unas cosas y otras, la tarde se pasa volando, pues a las 7 y media ya estoy de nuevo en el buffet. En la cena, suelo acompañarme de las chicas de la habitación 317. Tras la cena, como siempre, me acompaña Lilian a fumar un cigarro en la puerta del hotel. Después regreso a mi habitación y me ducho. Empieza el "¿qué me pongo esta noche?". Llamo a mi vecino Gonzalo de balcón en balcón, porque mi secador se ha recalentado y necesito el suyo. Gonzalo es un negro, con el que voy a tomar el sol. En su habitación hay una toalla marrón de propietario desconocido desde el primer día... En fin, me dice que el secador lo tiene Miedes, así que me largo a su habitación. Allí encuentro a July, hablando con desconocidos por el teléfono del hotel; a Gilo, la chica de la cámara de fotos; a Miedes, que nunca sabe qué ponerse y se prueba miles de cosas y de nuevo a Lilian. Me tiro allí un buen rato hasta hacerme con el secador, regreso a mi habitación y me seco el pelo, me visto (después de consultarle a todo el que se me cruza por delante qué me pongo), y me maquillo. Ya estoy lista, ahora solo faltan horas para que Noe y Orduña también lo estén. En mi aburrimiento en la espera, voy de habitación en habitación. A veces a la 528, a veces a la 317 y a veces a la 315. Poco tiempo he pasado en la mía, esa de la terraza repugnante y el Danup en la mesa, la habitación 527, cuya tarjeta de la luz es un DNI. Tarde, muy tarde, nos ponemos en marcha hacia BCM, para variar. Allí me encuentro con Naty, que siempre está motivadísima a pesar de sus anginas, y todas se suben a algún podium o barra a darlo todo. Me marco bailes con mi compañera de los mismos, July; o hago pasos frikis con Moretti. Seguramente me vaya a casa con Carlos antes de que cierre, o acabe bailando con Zanón en un podium a pesar del vértigo hasta el chape. ¿Lo imprescindible antes de dormir? Entrar al McDonalds cuando aún es de noche y pedir una hamburguesa de un euro, reposar allí unos instantes y darte cuenta de que, mientras comías aquella hamburguesa, ha amanecido. Llegar al hotel, dormir... y volver a empezar, OTRO DÍA EN MALLORCA.
(Escrito el 20/06/2010).
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