Que borrases de tu memoria todo lo malo. Que de pronto recordases que un día te hice sonreír. Que recordases mis besos en el cuello, la música de tu habitación camuflada bajo mi risa, las noches juntos, los abrazos en silencio, las miradas cómplices, las cenas sin motivo alguno. Que un golpe en la cabeza te hiciera regresar al momento en el que viste algo que te hizo enamorarte de mí. Que de repente me aceptases otra vez con mis vicios y mis virtudes. Y que después de ese momento, de esa regresión al pasado, el mundo se paralizara 60 minutos, para darte de nuevo mis mejores sonrisas, mis mejores besos en el cuello, para decirte que te quiero y que no te volvería a dejar escapar nunca. Que por ese momento daría el resto de mi vida, por 60 minutos de inyecciones de recuerdos a tu lado.
(Escrito a 20/03/2010).