Entre puntos suspensivos.

lunes, 25 de octubre de 2010 by Carmen Porcel

Que he dejado las páginas de tu diario, sin leerlas,
en el cajón de la mesilla, segunda balda, las llaves ya las tienes en tu cartera,
y si no encuentras una sonrisa del día, así fresca y de buen tiempo,
dame un toque y a ver qué puedo besarte, que a estas alturas del trabajo
uno parece que vuela al ver tu nombre en el móvil, y pienso en la misma calle
numero
y portal que los tuyos, como si fuera fruto de una traviesa coincidencia
al elegir disparates como palabras favoritas de la mano,
anillos que se nos caen de los dedos
rotos -los anillos, claro- de tanto extremar periferias, atentos a la copa de vino
que pongo sobre la mesa, dos corazones,
un 4 de trébol, 11 garfios de picas, ningún oro
y un as de bastos, reina, y eso que yo siempre creí que tenía destino de jota,
tú de guitarra, y quién sabe si quizá también de rock and roll,
es decir, lo mismo pero sin mástil de proa la que dirigirte
en caso de pérdida o extravío,
como te dije en aquella tienda donde compraste tu última minifalda:
las devoluciones sólo se aceptarán los días de luto,
la garantía caducó a los 6 meses,
¿te apetecen galletas y whisky
para mañana?
por la mañana

Este no es mío. Puedes leerlo completo haciendo click aquí.

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