Si volviera a nacer, volvería a ser yo.

martes, 8 de junio de 2010 by Carmen Porcel
No puedo revelar cuál es el sentido de la vida. No puedo decirte qué sentido tiene tu vida, pero sé muy bien cuál es el sentido de la mía. Hace mucho tiempo que me encontré, y con mi encuentro, encontré también el sentido de mi vida. Mi vida tiene sentido porque tengo ganas de vivir. Sé quien soy y me place. Todo en mi vida tiene sentido si se reduce a mi saber de que soy como soy. Comparto aquello que quiero, escondo aquello que no quiero compartir, pero no finjo ser otra. Como todos, también yo soy “multipolar”. No tengo dos personalidades, no. Tengo infinitas facetas que mostrar al mundo y aunque sean distintas, yo soy todas ellas. No tengo que ser una niña buena, sonriente y complaciente para sentirme mejor por ser quien quieren que sea. No tengo que ser rebelde para llamar la atención. No tengo que ser nada que no quiero ser, porque yo me acepto y quién más me acepte es secundario. No, no es que no me importe nada. Me importan los que me quieren, y a quien bien me quiere, bien le quiero; pero quien me quiere, me quiere como soy. Si no me quisieran como soy, no podría llamarse querer. Si quisieran cambiarme no podrían, porque soy lo que soy. Soy única, y ¿sabes qué? Tú también. Jamás podrás encontrar a dos personas idénticas, si crees los encuentras, encontrarás dos apariencias fingidas. Yo no soy una apariencia, soy una persona y estoy contenta con ello. Soy quien soy y no quien pretendo ser, porque todos y cada uno de mis días pretendo ser yo misma. Y ese es el sentido de mi vida. Esta soy yo hoy, ¿quién seré mañana? Quizás una nueva “yo”, pero sin duda alguna yo misma.
(Escrito a 30/05/2010).
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Carta sin sobre.

domingo, 6 de junio de 2010 by Carmen Porcel


Se supone que a tu edad la gente no se alegra de cumplir años. Sinceramente, esto me parece una tontería ¿por qué no alegrarse de estar aquí un año más? En tu caso deberías estar doblemente alegre porque en los años que yo he vivido, has conseguido que te admire. Bien es cierto que no siempre lo has hecho todo bien, y ya sabes cuál es mi opinión en muchas cosas, pero hoy no es día de recriminarte nada. Nunca te digo las cosas buenas que tienes y este me parecía un buen regalo de cumpleaños. Creo que para ti, incluso mejor que cualquier regalo que pueda comprarse.
Admiro tu templanza, que cuando discuto contigo me pone nerviosa (a mí y a todos), pero que al fin y al cabo es una cualidad admirable, la capacidad que tienes para sentarte a hablar y arreglar las cosas en lugar de limitarse a los chillidos. Además creo que es algo que, en parte, he heredado de ti. Otra cosa que quizás también he heredado de ti es tu humor, esa ironía tuya, solo que en mí creo que está incluso más pronunciada. Muchas de las veces que estoy contigo, me río muchísimo, y eso no se nota en el momento, pero son cosas que están ahí. Además eres una persona muy neutral, es algo de lo que me he dado cuenta con el tiempo. Una virtud parecida que tienes, pero que no es la misma, es que eres justo. Premias lo que ha de premiarse y castigas lo que ha de ser castigado. Cuando hacemos algo bien, nos haces ver que lo que estamos haciendo está bien, y es una de tantas cosas que tengo agradecerte. Aunque estas palabras acaben aquí, no se terminan aquí las cosas que he aprendido de ti, como el aprender a valorarme a mí misma, que el esfuerzo da resultados satisfactorios o el enseñarme a pensar.
Sólo quería que te quedaras esto por escrito para que, por muchas cosas que pasen, siempre te acuerdes de que te quiero, y de que si eso no es suficiente, además te admiro.
(Escrito a 20/02/2010, versión adaptada. Especial dedicación a "él ya sabe quién".)
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Dos en uno.

sábado, 5 de junio de 2010 by Carmen Porcel

Si yo puedo ver desde tus ojos y tú puedes mirar a través de los míos; si yo puedo reírme contigo y no soportar verte llorar; si tú me cuidas y yo me dejo cuidar; si tú vienes conmigo hasta el final y yo me freno para que nunca se acabe; si tú has perdido todo y yo te encuentro en el camino; si tú pareces tener todo pero en realidad no tienes nada y a mí lo único que me falta es lo que aprecio; si tú me haces reír y yo me río; si tú me haces rabiar y aún así sigo riendo; si tú me das la mano y yo la cojo; si yo te doy la mano y tú la coges; si tú no dejas que me pierda y yo me pierdo sin ti… dime ¿por qué somos dos y no uno solo?

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Tus brazos rodean mi cintura para protegerme, estoy a un milímetro de ti y me siento más lejana que nunca. Sin embargo, te siento cercano. Nadie me cuida como tú, nadie me dice que me quiere tantas veces al día como tú, con nadie soy tan yo misma como contigo, nadie impide que me lastime como tú, nadie me guía de vuelta al camino cuando me pierdo como tú, nadie me abraza cuando tengo frío como tú, nadie me entiende como tú, nadie me hace reír como tú, nadie me transmite esa complicidad con una mirada como tú, nadie se preocupa por mí como haces tú, nadie es tan celoso de mí como tú, nadie me valora como tú, nadie me quita el sueño como tú. Y es que tú estás intentando enamorarme, pero aunque quiera, no lo quiero. Pero aunque tú no quieras, quieres. Y es que ya se sabe, amores que matan nunca mueren. Y no queremos que muera, preferimos matarnos lentamente.

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Cuestión de tiempo.

miércoles, 2 de junio de 2010 by Carmen Porcel
El tiempo es el mejor amigo del hombre, y también su “mejor” enemigo. Muchas veces las cosas “son cuestión de tiempo”, y esperamos desesperados. Otras muchas, “el tiempo pone las cosas en su sitio”, y llegados a cierto punto, nos damos cuenta de que esto es cierto. La vida, al fin y al cabo, es sólo un tiempo. Todas las cosas son cuestión de tiempo, todo sale a la luz con el tiempo. Pasado, como no, un tiempo, me doy cuenta de que todos esos refranes acerca del tiempo no podrían ser más ciertos. Con el tiempo he aprendido que en la vida hay que arriesgarse. ¿Tienes miedo de enamorarte? ¿Sí? Si la vida son dos días, ya te estás perdiendo uno. La vida sin besos, sin lágrimas, sin risas, sin nostalgia, no es vida. La vida sin amor, no es nada. ¿Tienes miedo a lo que piensen los demás? Sigues perdiendo el tiempo, pues. No importa lo que opine la gente que no te importa, importa lo que opinen aquellos que a ti te importan. Si algo te hace feliz, hazlo. No rindas cuentas a nadie, aquellos que te importan entenderán por qué haces aquello que te hace feliz. Y si no lo entienden, tampoco yo entiendo por qué ellos te importan. ¿Tienes miedo a equivocarte? ¡Esto sí que es imperdonable! ¡No hay mayor error que el miedo a equivocarse! Claro que te vas a equivocar en esta vida. Tropezarás, caerás, involuntariamente empujarás… pero tienes que equivocarte para aprender cómo se levanta de las caídas. Cada vez que te levantes y vuelvas a mirar de frente al mundo, habrás aprendido algo. Tan sólo ten miedo de equivocarte sin aprender de los errores. Yo con el tiempo, aprendí todo esto. Que no hay que tener miedo a nada, que hay que ser uno mismo, hacer aquello que te haga feliz y hacer felices a aquellos que te hacen feliz sin importar nada más. Si algo va mal, no te preocupes: el tiempo pondrá todo en su lugar. Eso sí, no desesperes… porque es cuestión de tiempo.
(Escrito a 17/05/2010).
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Egoísmo.

martes, 1 de junio de 2010 by Carmen Porcel
Y es que, ¿qué es el amor, sino puro egoísmo? ¡Querer a alguien para ti solo! ¡Que alguien te quiera solo a ti! ¡Amar solo a una persona y abandonarlo todo! Todo por él, para tú ser feliz. Egoísmo simple y aún hay quien dice que es bonito. Tener que dejar a los amigos a veces, cuando un amigo es para siempre y un amor, por más que sea verdadero, puede ser pasajero. Y entonces dices: ¿he de ser egoísta por amor? ¿es el amor una excusa para ser egoísta? ¿o he de conservar los amigos por encima de todo, porque aunque duela y sea triste, aunque no lo hagas todo por amor, ya no eres egoísta?
Y yo.. me pierdo entre tantas preguntas. Quiero estar con él. Quiero volver a mirar sus ojos del color del cielo y volver a verlos brillantes de alegría porque sus brazos rodean mi cintura y sus manos viajan por todo mi cuerpo sin más. Quiero volver a mirarle y no pensar; pensar solo en que le tengo delante y que en ese momento solo él existe para mi y solo yo existo para el. Quiero volver a amanecer junto a él y ver como duerme, oirle respirar y que me parezca el más bonito de los sonidos que puedan rozar mi oido.
Y sin embargo, he de ser 'políticamente correcta' y abandonar todo eso que tanto quiero, porque los amigos duran para siempre (en teoría) y los amores pueden ser pasajeros. Y todo por una simple teoría. Hay que asumir que esto tenía que terminarse porque no estaba bien, porque era algo moralmente prohibido pero sentimentalmente perfecto.
(Escrito en septiembre de 2007).
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