Si volviera a nacer, volvería a ser yo.
Carta sin sobre.
Se supone que a tu edad la gente no se alegra de cumplir años. Sinceramente, esto me parece una tontería ¿por qué no alegrarse de estar aquí un año más? En tu caso deberías estar doblemente alegre porque en los años que yo he vivido, has conseguido que te admire. Bien es cierto que no siempre lo has hecho todo bien, y ya sabes cuál es mi opinión en muchas cosas, pero hoy no es día de recriminarte nada. Nunca te digo las cosas buenas que tienes y este me parecía un buen regalo de cumpleaños. Creo que para ti, incluso mejor que cualquier regalo que pueda comprarse.
Admiro tu templanza, que cuando discuto contigo me pone nerviosa (a mí y a todos), pero que al fin y al cabo es una cualidad admirable, la capacidad que tienes para sentarte a hablar y arreglar las cosas en lugar de limitarse a los chillidos. Además creo que es algo que, en parte, he heredado de ti. Otra cosa que quizás también he heredado de ti es tu humor, esa ironía tuya, solo que en mí creo que está incluso más pronunciada. Muchas de las veces que estoy contigo, me río muchísimo, y eso no se nota en el momento, pero son cosas que están ahí. Además eres una persona muy neutral, es algo de lo que me he dado cuenta con el tiempo. Una virtud parecida que tienes, pero que no es la misma, es que eres justo. Premias lo que ha de premiarse y castigas lo que ha de ser castigado. Cuando hacemos algo bien, nos haces ver que lo que estamos haciendo está bien, y es una de tantas cosas que tengo agradecerte. Aunque estas palabras acaben aquí, no se terminan aquí las cosas que he aprendido de ti, como el aprender a valorarme a mí misma, que el esfuerzo da resultados satisfactorios o el enseñarme a pensar.
Sólo quería que te quedaras esto por escrito para que, por muchas cosas que pasen, siempre te acuerdes de que te quiero, y de que si eso no es suficiente, además te admiro.
Dos en uno.

Si yo puedo ver desde tus ojos y tú puedes mirar a través de los míos; si yo puedo reírme contigo y no soportar verte llorar; si tú me cuidas y yo me dejo cuidar; si tú vienes conmigo hasta el final y yo me freno para que nunca se acabe; si tú has perdido todo y yo te encuentro en el camino; si tú pareces tener todo pero en realidad no tienes nada y a mí lo único que me falta es lo que aprecio; si tú me haces reír y yo me río; si tú me haces rabiar y aún así sigo riendo; si tú me das la mano y yo la cojo; si yo te doy la mano y tú la coges; si tú no dejas que me pierda y yo me pierdo sin ti… dime ¿por qué somos dos y no uno solo?
------Tus brazos rodean mi cintura para protegerme, estoy a un milímetro de ti y me siento más lejana que nunca. Sin embargo, te siento cercano. Nadie me cuida como tú, nadie me dice que me quiere tantas veces al día como tú, con nadie soy tan yo misma como contigo, nadie impide que me lastime como tú, nadie me guía de vuelta al camino cuando me pierdo como tú, nadie me abraza cuando tengo frío como tú, nadie me entiende como tú, nadie me hace reír como tú, nadie me transmite esa complicidad con una mirada como tú, nadie se preocupa por mí como haces tú, nadie es tan celoso de mí como tú, nadie me valora como tú, nadie me quita el sueño como tú. Y es que tú estás intentando enamorarme, pero aunque quiera, no lo quiero. Pero aunque tú no quieras, quieres. Y es que ya se sabe, amores que matan nunca mueren. Y no queremos que muera, preferimos matarnos lentamente.
Cuestión de tiempo.
Egoísmo.
Y yo.. me pierdo entre tantas preguntas. Quiero estar con él. Quiero volver a mirar sus ojos del color del cielo y volver a verlos brillantes de alegría porque sus brazos rodean mi cintura y sus manos viajan por todo mi cuerpo sin más. Quiero volver a mirarle y no pensar; pensar solo en que le tengo delante y que en ese momento solo él existe para mi y solo yo existo para el. Quiero volver a amanecer junto a él y ver como duerme, oirle respirar y que me parezca el más bonito de los sonidos que puedan rozar mi oido.
Y sin embargo, he de ser 'políticamente correcta' y abandonar todo eso que tanto quiero, porque los amigos duran para siempre (en teoría) y los amores pueden ser pasajeros. Y todo por una simple teoría. Hay que asumir que esto tenía que terminarse porque no estaba bien, porque era algo moralmente prohibido pero sentimentalmente perfecto.

