“y comernos el mundo, vaya ilusos... y volver a casa en año nuevo. pero todo acabó y lo de menos es buscar una forma de entenderlo”.
La pura casualidad me la jugó haciendo sonar esta canción el autobús que me llevaba de vuelta a casa en año nuevo. “Cuando suba la marea”, se llama, y yo andaba mirando el mar que dejaba atrás con ese bus mientras se clavaron esas frases en mi cabeza. Maldita sea, lo que nos cuesta creer a veces que las canciones no las hacen a medida para nosotros. Fue entonces cuando me di cuenta de que todo acabó y, después de entender porqué, me di cuenta de que encontrar un porqué no siempre es sinónimo de hallar un alivio. Aún entendiendo que solo había dado fin a algo que debería haber terminado hace mucho tiempo, comprendiendo que me estaba atando a una imagen de ti que no se correspondía a la realidad –o mejor dicho, a la actualidad–, el punzón afilado seguía haciendo de las suyas dentro de mí. Hallado el porqué, buscas la solución y ves que todo acabó, y la solución es olvidar. Lo más triste es que olvidar siempre me ha parecido una tarea extremadamente difícil y esta vez siento que me lo has puesto tan fácil que hasta molesta. Me siento culpable de admitir que esto es un punto y final; me siento aliviada de poner por fin ese punto. En cualquier caso, me remito al inicio: todo acabó y lo de menos es buscar una forma de entenderlo.
Punto final.
Tyleriano.
sueño tanto que mi vida parece dormida.
quizás nunca nos volvamos a encontrar,
quizás ya nunca será cómo antes
y quizás cuando nos miremos y hablemos,
ni nos reconozcamos pero, joder,
estás en mi lista de venenos por probar:
te conozco como si existieras.
tengo la sensación de que tú y yo
ya nos enamoramos en otra vida…
tienes unos errores que combinan a la perfección conmigo.
¿nos equivocamos?
que dicen mis buenas intenciones que se van,
que no quieren volver a verme.
busco mentiras que compartir,
busco un “buenas noches” que se convierta en “buenos días”
y no sé si eres consciente del “domingo de follarnos en casa”
que se ha quedado esta mañana;
vamos a ser un poco más irresponsables con los besos,
no hace falta que me los robes,
te los presto y ya me los devolverás cuando puedas.
al fin y al cabo, la vida tiene que ser una locura…
sino, se reduciría todo a un puñado de lunes.
-esto no es un texto mío. es una recopilación de frases leídas en puntos varios-.
Con la soga al cuello.
borracha.
borracha perdida.
loca.
o solo una cuerda sin salida.
una cuerda que te ata,
que te ahoga,
que te mata.
o solo una cuerda con salida,
entre ventanas, sin ver la salida.
que no sea lanzarse al vacío
desde un quinto piso,
sentir el amor asesino.
amor asesino,
que mata,
que se clava,
que te duele
y te acaricia,
que te araña
con cada caricia,
que hace una lágrima,
que resta una sonrisa.
amor asesino,
jodida paradoja.
que no es paradoja,
que es mentira,
que no es amor... si te ahorca.
que es un amor que emborracha,
que entre el que te ama
y el que amas
te pone la soga
(al cuello)
y tú borracha.
Y si los que quieres valen.
si me dejas, cariño,
solo un minuto más aquí...
mierda. creo que voy a escribir.
a escribir lo que me hace morir.
a plasmar lo que no puedo decir.
a dejarme llevar por el alcohol,
por la noche,
por los dolores,
por los derroches
de veces en que le creí,
de veces en que me creí
que sin él no era nadie,
que con él era alguien.
que los que me rodean
son los que me dan aire,
los que oxigenan
los dolores y los males,
los que dan sentido
a los momentos buenos y fatales,
los que justifican las lágrimas:
el acoso
(y el derribo);
las veces en que me levanto
y luego escribo
para decir que los males,
nos son tantos males
si sabes lo que vales,
si los que tu quieres... valen.
Dolor –miedo y lágrimas–
así que básicamente el dolor
es eso que se siente
cuando se suma el miedo
-mucho miedo-
a las ganas de llorar,
por otra cosa,
entiendo.
dolor es eso que se clava,
eso que te quita el sueño
y te quita las ganas de pensar,
que se hacen irrefrenables
con el dolor...
contradicción?
puede.
es lo que tiene
escribir con un poco más de ginebra
y tal vez alguna cerveza
más de lo debido.
que lo debido no es más
que lo establecido...
dolor, decía.
punzones. pinchazos. navajazos.
en el corazón,
abriendo una herida
-que no haciendo una herida-
sino profundizando en lo que ya llevabas dentro,
ahogándote,
asfixiándote,
matándote.
lentamente... el dolor es así
viene poco a poco y, de pronto,
duele.
duele el miedo.
y las lágrimas que atraviesan tus mejillas,
sin quererlo.
los gestos que se sienten como cuchillas,
sin quererlo.
el dolor no se puede expresar bien,
se lleva dentro.
