Mi pesadilla.
me encontraba sola y perdida,
aunque no estaba sola
solo sin ti,
pero aún no alcanzo a ver la diferencia.
algo se colaba en mi pensamiento
y bajaba hasta oprimirme el pecho
-tu favorito, lado izquierdo-.
intenté ahogarlo con whisky con hielo,
con visitas a catres ajenos.
quería quitarlo de en medio,
sacarme el corazón del pecho...
y entonces me dormí,
te inventé en sueños
y sonreí un rato por dentro.
desperté.
volvía a ser de día,
volvía a mi pesadilla.
Con tu ausencia.
desde que llegó tu ausencia...
intento llenarlas de whisky o tequila,
pero no es suficiente.
las copas no saben igual
si no tengo tus besos.
si acaso te olvido un ratito
y el domingo me muero.
joder, las resacas...
son más llevaderas si estás en mi cama.
pero está aquí tu ausencia
y no tú,
tú que te has llevado hasta las buenas resacas.
Ni hablar, ni olvidar.
si tan sólo tuviera el valor de decirte
“cariño, aún cuentas conmigo”
en tus noches vacías,
tus tiempos oscuros,
como siempre estuve..
a tu lado.
si tuviera el valor de escribirte
y decirte
“nunca supe olvidarte”.
y mira que lo he intentado,
el valor de decirte las cosas
y eso de olvidarte,
pero eso es un arte
y no tengo talento.
ni tampoco me ha ido mejor
a la caza de ese valor
que me falta, que siempre me faltó,
para decirte que no me dejaras,
que yo lo sentía
y no sé ni por qué lo sentía,
pero quiero que sepas que hoy
todavía lo siento,
y te siento tan dentro...
clavado en mi pecho,
desangrándome lento.
y si te hacen llorar,
que sepas que aún puedes
salir de tu agujero
y venir a contarme las penas
y beberlas conmigo
que todavía hoy te quiero.
Punto final.
“y comernos el mundo, vaya ilusos... y volver a casa en año nuevo. pero todo acabó y lo de menos es buscar una forma de entenderlo”.
La pura casualidad me la jugó haciendo sonar esta canción el autobús que me llevaba de vuelta a casa en año nuevo. “Cuando suba la marea”, se llama, y yo andaba mirando el mar que dejaba atrás con ese bus mientras se clavaron esas frases en mi cabeza. Maldita sea, lo que nos cuesta creer a veces que las canciones no las hacen a medida para nosotros. Fue entonces cuando me di cuenta de que todo acabó y, después de entender porqué, me di cuenta de que encontrar un porqué no siempre es sinónimo de hallar un alivio. Aún entendiendo que solo había dado fin a algo que debería haber terminado hace mucho tiempo, comprendiendo que me estaba atando a una imagen de ti que no se correspondía a la realidad –o mejor dicho, a la actualidad–, el punzón afilado seguía haciendo de las suyas dentro de mí. Hallado el porqué, buscas la solución y ves que todo acabó, y la solución es olvidar. Lo más triste es que olvidar siempre me ha parecido una tarea extremadamente difícil y esta vez siento que me lo has puesto tan fácil que hasta molesta. Me siento culpable de admitir que esto es un punto y final; me siento aliviada de poner por fin ese punto. En cualquier caso, me remito al inicio: todo acabó y lo de menos es buscar una forma de entenderlo.
Tyleriano.
sueño tanto que mi vida parece dormida.
quizás nunca nos volvamos a encontrar,
quizás ya nunca será cómo antes
y quizás cuando nos miremos y hablemos,
ni nos reconozcamos pero, joder,
estás en mi lista de venenos por probar:
te conozco como si existieras.
tengo la sensación de que tú y yo
ya nos enamoramos en otra vida…
tienes unos errores que combinan a la perfección conmigo.
¿nos equivocamos?
que dicen mis buenas intenciones que se van,
que no quieren volver a verme.
busco mentiras que compartir,
busco un “buenas noches” que se convierta en “buenos días”
y no sé si eres consciente del “domingo de follarnos en casa”
que se ha quedado esta mañana;
vamos a ser un poco más irresponsables con los besos,
no hace falta que me los robes,
te los presto y ya me los devolverás cuando puedas.
al fin y al cabo, la vida tiene que ser una locura…
sino, se reduciría todo a un puñado de lunes.
-esto no es un texto mío. es una recopilación de frases leídas en puntos varios-.
