Me encanta atender a las letras de las canciones. Conforme avanza tu vida, empiezas a entender cada una de esas letras. Las escriben personas que plasman sus sentimientos y al mismo ritmo al que vas viviendo, vas situando cada letra de canción en un momento de tu vida. Vas dándole sentido a esas letras y vas entendiendo letras que nunca entendiste. O que creíste entender, soberbio, sin tener ni idea de qué significaba aquello. Especialmente en las canciones de amor. Hay canciones que pueden llegar a hacerte llorar, a ponerte los pelos de punta y sentir un escalofrío solo por plasmar tan bien qué es eso del amor. Canciones de las que solo un auténtico enamorado podría entender todas sus sílabas y vivirlas como si le estuviesen cantando al oído lo más bonito o lo más doloroso del mundo.
Una señorita, una cantante muy conocida, siempre me ha gustado mucho. Conozco todas y cada una de sus canciones y sé perfectamente que hoy en día ya no las escribe ella. No la conozco personalmente, pero la conozco muy bien. Sé que cada una de sus letras, cuando empezó, contaba en cada uno de sus segundos sus sentimientos. Ahora ya no, ahora utiliza rimas fáciles –y absurdas- carentes de sentimiento. Bailables y pegadizas, no obstante. Pero un día, allá por el año 97, escribió una canción que habla de amor. Como tantas otras, pero mejor. No habla de amor, sino que lo cuenta, lo narra, lo explica con palabras. Te hace revivirlo cada vez que la escuchas atentamente. Pero no te despistes: he dicho revivirlo. Si nunca lo has vivido, no creo que puedas llegar a entenderla.
La primera frase es tajante: explica lo inexplicable del amor, que por más que le busques una razón, el propio amor es la razón del mismo. Dice también que cuando te enamoras, por mucho que pase el tiempo, siempre guardas algo de ese amor en ti. Y cuenta todas esas cosas que harías o hiciste por la persona a la que amabas, y todo lo que te hizo vivir. Que vuelas alto, que estás en una nube. Y que desgraciadamente, nadie te enseña a deshacerte del amor cuando quieres sino cuando puedes.
Parece mentira que ahora escriba canciones sobre lobas que van a la caza con tacones de aguja metálicos o himnos mundiales cuyo mayor significado es que África, el continente más pobre del mundo, es Waka-Waka. ‘Cause this is Africa, claro, con dos coj...
Pero me encanta Shakira. Me encanta. Porque ella supo, aunque ya ahora ya no lo haga en la mayoría de canciones, escribir las mejores letras que he visto. Porque ella escribió la que para mí, es la mejor canción de amor de la historia.
¿Cuál es para tí esa canción?
Para amarte necesito una razón y es díficil creer que no exista una más que este amor. Sobra tanto dentro de este corazón que a pesar de que dicen que los años son sabios todavía se siente el dolor. ¿Por qué todo el tiempo que pasé junto a ti dejó tejido su hilo dentro de mí? Y aprendí a quitarle al tiempo los segundos, tú me hiciste ver el cielo aún más profundo, junto a ti creo que aumenté más de tres kilos con tus tantos dulces besos repartidos. Desarrollaste mi sentido del olfato y fue por ti que aprendí a querer los gatos, despegaste del cemento mis zapatos para escapar los dos volando un rato; pero olvidaste una final instrucción, y es que aún no sé cómo vivir sin tu amor. Y descubrí lo que significa una rosa y me enseñaste a decir mentiras piadosas para poder verte a horas no adecuadas y reemplazar palabras por miradas, y fue por ti que escribí más de cien canciones y hasta perdoné tus equivocaciones, y conocí más de mil formas de besar, y fue por ti que descubrí lo que es amar. Lo que es amar.
(Antología- Shakira).

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