Todo va tal y como tenía planeado. Tú nunca creíste en mí, pero no importa, porque yo sí que creo en mí. Siempre lo he hecho, si tengo que creerme a alguien empezaré por mí misma y después iré a buscar las opiniones que crea pertinentes. Sí, hubo un tiempo en que buscaba la tuya, pero por suerte siempre tuve personalidad. Y amplias dosis de ego, y de confianza en mí misma. Te dije que haría esto y aquello, y lo de más allá, y me decías que sí como a los locos. Quizás no con maldad, pero siempre pensaste que no tendría el valor para hacer lo que quería o para conseguir lo que me proponía. Decías que sí como si fuese una ilusa y ya ves... aquí estoy mucho tiempo después, habiendo hecho exactamente cada cosa que te dije que quería hacer. Habiendo hecho de ilusiones, realidades. Puede ser, sí, que sea una ilusa. Tal vez no erraste del todo... pero soy una ilusa por tener ilusiones, no por imaginarmelas. Y soy quien soy, de los pies a la cabeza, por conseguir que esas ilusiones me lleven a donde quería. Que me muevan cada día las ganas, las emociones, las motivaciones, los sentimientos, los pensamientos y, en definitiva, sí: las ilusiones. Tú nunca creíste en mí y yo siempre creí en nosotros. Gracias al cielo o al destino, o incluso a ti, por hacerme ver que tal y como siempre he hecho, es en mí en quien tengo que creer. ¿Me envidias? Lo sé. Tú nunca tuviste ilusiones, y sin ilusiones ni metas no hay camino que andar. ¿Para qué vives? No respondas, conozco tus evasivas frente a planteamientos tan complejos como el sentido de tu vida. Mejor corre... vete a fumar.
Las cosas que te diría si me preguntases: ¿qué tal?
domingo, 1 de agosto de 2010
by Carmen Porcel
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1 comentarios:
hola, he estado viendo tu blog, es... diferente !! volvere
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