yo y mis ilusiones
siempre en una maleta ficticia
que siempre viaja conmigo,
por supuesto.
preguntándome si seré quién
o qué,
si mis palabras algún día
tendrán precio,
aunque ya lo dijo líriko:
“si la felicidad se comprara,
entonces el dinero sería noble.”
pero no es ese el precio
que quiero para mis palabras,
lo que yo quiero es que valgan
como si la felicidad se comprara.
detrás de un papel,
de un texto,
de una cámara.
que suenen o que se lean,
que se escuchen,
que se entiendan,
que cuenten,
que narren,
que informen,
que digan,
que opinen...
que mis palabras sirvan.
y allá voy con mi maleta de ilusiones
buscando algún sitio con altavoces,
para que precisamente,
mi voz suene más alta.
y quién sabe si seré qué,
o quién seré;
lo importante es no perder esa ilusión.
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