sí, ya sabes que me vuelve loca tu sonrisa
pero eso no me exime de devorarme a tu soberbia.
sí, ya sabes que me pone tonta tu ironía,
con una sola bala ya me dejas bloqueada.
y puede que seamos polos opuestos
y que nos guste jugar
a poner el mundo en contra nuestro.
y si en siete años no he sabido
deshacerme de este absurdo mío
de quererte sin decirlo,
de buscar algo de olvido
en besos de otros que nunca han sabido desplazarte,
en bocas que ni de lejos podrían compararse
al rubor que la tuya dibuja en mis mejillas,
a las inolvidables pero escasas caricias
que en tus noches de soledad tú me regalas
poniendo mi favorita de tu colección de miradas,
¿cómo olvidar a estas alturas nuestras mejores madrugadas?
desde los hoteles que nos vieron acojonarnos
cuando nos dormíamos a punto de besarnos,
desde los sofás que nos vieron ahí temblando
las veces que tuvimos el valor de emborracharnos,
pues no hay mejor excusa para acariciarnos,
no hay mejor disimulo para amarnos sin amarnos.
y sin embargo ahora después de siete años
ya nos hemos dado el tiempo necesario,
ya viene siendo hora de arriesgarnos…
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