decir que no “te quiero”,
como quien dice que no tiene sed en medio del desierto.
el que rechaza un trago de agua
para darle un poco de vida a otro
mientras se seca por dentro.
así me siento: muerta de sed y mintiendo,
pero ¿sabes? no es tan loable mi gesto.
miento que no te quiero
para darnos un poco de vida.
para que te quedes a mi lado
y así no huyas cuando adviertas que,
desde que tienes memoria,
siempre estuve en las buenas y en las malas
–y en las peores que las malas,
que hasta me adapté a tu cama-
por algo más que altruismo.
no aspiro a ser canonizada,
sólo aspiro a amarte sin dejar que te escapes.
es un amor egoísta,
que se aferra a ti a toda costa.
pero a su vez, un amor que no te falla.
un amor en espera,
al que no le importa si vuelas.
un amor confiado,
que sabe que volverás a su lado.
es este amor mi mejor secreto:
que si me bebo el último trago del desierto
nos morimos de sed y te pierdo.
y prefiero verme morir,
que el calor del desierto sin ti.
El último trago del desierto.
viernes, 7 de septiembre de 2012
by Carmen Porcel
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