Nunca perderé la esperanza de vernos de nuevo en otra playa, otro banco, otra vida.
Y puesta a imaginar, será casualidad. Quizás tengamos canas, hasta en sueños pido poco.
Lo que no dudo, ni despierta, es que no podría haber más emociones en una mirada.
Me imagino cualquier parte llena de gente y sé que todo nos parecería vacío.
Conociéndonos, solo podrían despistarnos dos cosas: el nivel de humo en la risa y el de alcohol en la sonrisa.
A mí me daría un vuelco el corazón, y la vida, y sé que perdería la cabeza de nuevo si te mirase un minuto...
Tal vez la suerte que he tenido es que me han robado tu mirada y tampoco yo puedo mirarte.
De no ser así no habría aprendido casi nada de la vida.
Gracias a ti aprendí que eso de no saber lo que tienes hasta que lo pierdes, no es nada comparado con perder lo que nunca has tenido.
Tirando de refranero, es verdad que lo último que se pierde es la esperanza.
A mí un día me despertó tu mirada y desde entonces solo quiero soñar para volver a verla.
Y que no se encuentren nunca más nuestras miradas, la realidad nunca estará a la altura de los sueños.
Sueño para mantenerme viva y cada vez que sé que solo es sueño se me va un poco la vida.
Aunque cuando una mirada te quita poco a poco la vida... eso es vida.

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