Dudas.

domingo, 9 de mayo de 2010 by Carmen Porcel
Paso el día pensando en ti y creyéndome que te quiero, pero cuando de verdad lo pienso no lo tengo claro. ¿Te quiero? ¿No te quiero? ¿Qué es lo que quiero? Si ni si quiera yo lo sé ¿cómo van a saberlo otros? Cada momento pienso una cosa, y en todas te incluyo pero de diferente manera, y me tengo que aclarar porque hasta que yo no sepa lo que quiero tú no podrás entenderlo. ¿Cómo explicar algo que esta dentro de mí si no lo encuentro? Hay una respuesta a todo esto y sólo yo la tengo, está en mi interior y debo buscarla haciéndome otras mil preguntas, pero no la encuentro.
Si te digo la verdad, me encanta fantasear con un posible tiempo ideal en el que tú y yo estemos juntos, en el que tú vengas a buscarme a clase, me digas que me quieres y nos veamos bastante más de lo que nos vemos ahora. Un tiempo en el que en lugar de encontrarnos de fiesta, nos vayamos juntos y pasemos toda la noche el uno con el otro, y al día siguiente nos durmamos por la mañana y nos despertemos a mediodía mirándonos a los ojos. Me encanta imaginarme diciéndote te quiero, y sin embargo, no sé si eso es del todo cierto. No sé si realmente te quiero o si es todo fruto de mi mente de adolescente sobrehormonada, y no sé si tiene que ver con la primavera, que igual que llega se va y no da explicaciones de nada.
Ahora mismo pienso: “sí, le quiero, quiero estar a su lado y ojalá le tuviera a mi vera en este preciso instante en lugar de estar escribiendo parrafadas.” Pero luego pienso que no quiero perder lo que ahora tenemos, porque en el fondo también me gusta nuestra extraña relación que tantos envidian precisamente por su peculiaridad. Y ahí es donde surge mi duda, debo darle prioridad al sentimiento de querer tenerte a mi lado en este instante o a la continuación de algo que nunca ha dado problemas, y sé que la primera opción podría complicarlo todo, pero aún así tengo tantas dudas… No sé si releyendo este texto una y otra vez en cuanto lo haya publicado resolveré alguna, pero sé que antes o después ocurrirá algo que determine un futuro plural: nuestro futuro. O bien me olvidaré de todo esto con el paso del tiempo o bien se me escapará cuando te vea un ligero te quiero, y al fin y al cabo, sólo hay que esperar.
Que pase lo que tenga que pasar.
(Escrito en marzo de 2008).
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