Ni una milésima de segundo.

domingo, 30 de mayo de 2010 by Carmen Porcel

Da miedo reconocer que uno está enamorado cuando se comprende la magnitud de esta palabra. A veces, intentas negártelo a ti mismo. Te dices una y otra vez “no me estoy enamorando, no me estoy enamorando”… pero algún Pepito Grillo maligno que llevas en tu interior no cesa de pelear en tu conciencia diciéndote que te estás mintiendo. Que cuando piensas en alguien más que en ti mismo, hay amor. Que cuando eres capaz de querer a alguien aún siendo consciente de sus defectos y obviándolos, hay amor. Que cuando el más insignificante detalle se convierte en poesía, hay amor. Y así va peleando este Pepito Grillo hasta que eres completamente consciente de que ya no hay vuelta atrás. Es una de las cosas que no te permite el amor, dar marcha atrás. ¿Cuántas veces habremos pensado, aquellos que hemos amado, ojalá no me hubiera enamorado nunca? Y aún pensando esto, aún sabiendo que todo hubiese sido mucho más fácil de no haber caído en las redes de este sentimiento tan poderoso, cualquiera que haya estado enamorado sabe que no cambiaríamos ni un microsegundo de pasión por un camino más fácil. Los caminos fáciles no hacen la vida. En ellos no puedes sentir la furia, el coraje, la nostalgia, el valor, la esperanza, la tristeza, la locura, la angustia, la euforia o el temor. Ante todo, no puedes sentir la pasión que se siente al estar enamorado. No puedes sentir el amor, que es la emoción de la vida. La furia no es furia si no te ha hecho suficiente daño quien amas; la nostalgia no es nostalgia si no añoras lo que amaste; la tristeza no es tristeza si no lloras por quien amas o quien amaste. ¿La euforia? No existe euforia mayor que sonreír durante horas por sentir las célebres mariposas en tu estómago. ¿La locura? ¡No hay loco más loco que aquel que se mueve por amor! Si ya sabías todo esto, probablemente has estado enamorado. Si puedes comprender cada una de esas sensaciones, sentir cómo recorren tu piel y se cuelan dentro de ti, sé que estuviste enamorado. Si realmente comprendes la magnitud de esta odisea llamada amor, será lógico que tengas miedo a decirte a ti mismo que has vuelto a caer. No obstante, no olvides que el miedo, no es miedo si no hay miedo a perder lo que amas. Desde el primer momento en que temiste haber vuelto a caer, has estado sintiendo el amor. Ese temor es sólo una de las muchas sensaciones que este engloba, pero no tengas miedo y recuerda: los caminos fáciles, son aburridos. Al fin y al cabo ningún enamorado cambiaría ni un solo segundo de sufrimiento por la tranquilidad si esto implicase borrar de su memoria todo un amor.
(Escrito el 01/05/2010).
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