Las miradas.

miércoles, 5 de mayo de 2010 by Carmen Porcel

El silencio es capaz de decir muchas más cosas que las palabras, y a su vez capaz de esconder muchos más misterios. Una mirada silenciosa intenta decirme algo. Sé que ese silencio habla, sé que dice algo, pero a su vez es un silencio que no dice nada, sino que lo esconde. Mi mirada silenciosa no habla, grita. Casi aúlla desesperadamente que tu mirada silenciosa le persiga para decir lo que desea oír. Tu mirada silenciosa me dice tantas cosas. A veces me susurra cosas bonitas, a veces me transmite complicidad. Nunca me ha dicho nada malo, pero me hace daño. Me hace daño el misterio que esconde, el misterio que mi mirada pide a gritos revelar. A veces nuestro cuerpo reposa horizontal y nuestras miradas se vuelven verticales. Se cruzan y se dicen cosas que no son capaces de emitir con sonido, las manos se suman al juego y tratan de hablar también. El alma se enciende por dentro y aviva una llama que nunca nos llega a quemar. Se dejan llevar las miradas, las manos, el alma, y parece que va a ser eterno. Mi mirada te grita que quiere que sea eterno, mis manos vacilan y producen un ligero vaivén de caricias en tu nuca que dice que tengo miedo. Miedo a este silencio, miedo a que se acabe. Y de pronto abrimos la boca y fingimos que las miradas nunca hablaron, pero mi mirada sigue deseando que algún día le demos voz. Mi boca puede mentir, mis gestos a veces, pero mi mirada nunca. Tan solo se trata de que te aprendas el mapa que te guía a través de mi mirada, que trata de descifrar el código que esconde la tuya. Hasta hoy sólo ha descubierto que nunca es fría tu mirada en mi presencia. A veces da el calor de una manta que arropa en invierno, es una mirada tierna. Otras veces se calienta hasta hacer saltar chispas, quizás una mirada apasionada o quizás una mirada lujuriosa. Y a veces es tibia, y me pierdo en el laberinto de tus ojos que me quieren decir algo y de repente callan, que me quieren decir algo y necesito a tu boca para hacer penetrar la voz de tu mirada a través de mis oídos.
(Escrito a 28/04/2010).
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