La búsqueda imparable.

lunes, 17 de mayo de 2010 by Carmen Porcel
Me vuelves vulnerable, alterable, variable, cambiante. Me sacas de quicio, me haces reír a carcajadas. Me haces soñar, me haces pensar, me haces correr. Correr hacia ti cada vez que te veo entre la multitud. Sentir ganas locas de que estés en el lugar exacto en el momento perfecto. Si te encuentro se paraliza mi cuerpo, se anulan mis sentidos, dejo de pensar. Sólo sigo el impulso de querer caminar hacia ti, la necesidad de verte con el único fin de mirarte. A un minuto de ti todo tiene sentido, a un segundo de ti todo estará otra vez vacío. Y siempre te busco, y cuando dejo de buscar, te encuentro. Es tan bonito mirarte, sentirte de esa manera cuando estás cerca de mi… me muero por ti. Suena alguna canción, se detiene el reloj y solo pienso “esta vez regálame el cielo”. Ya no quiero que nada te aleje de mí, eres todo lo que quiero, amor. Tú me darás la vida unos segundos, yo me dejaré a tu suerte, soy esa amante que no te olvida, necesito tenerte. Pero el tiempo se acaba y no quiero perderte. Y a saber qué pasará si me quedo contigo, te quiero querer pero eso no tiene sentido. ¿Y qué puedo hacer? No cambiarás, siempre eres igual, un desastre. ¿Qué te voy a decir? Si me haces reír y me sacas de quicio, te pasa lo que a nadie, pero te quiero así, siendo un desastre, y te busco, te encuentro y al perderte tendré que buscarte de nuevo. Pensarte y ver tu mirada en la mía me dará la calma, aliviará la pena. No sé lo que haría sin ti, así que si quiero tenerte, no puede ser de otra manera. Y si fuera capaz de mirarte y decir lo que siento, si pudiera tenerte más tiempo del tiempo que tengo, si solo fuera capaz de retenerte en el tiempo para romper mi silencio y decirte que te busco, que te quiero descubrir, que quiero estar donde tu estés, poder ir donde tú vas; pero esto no pasa y la búsqueda sigue. Te encuentro, te pierdo, desespero en tu ausencia pero sigo adelante para volver a encontrarte, para que vuelvas y te quedes diez minutos conmigo. Siempre tan cerca y tan lejos de mí… pero merece la pena vivir buscando si alguna vez me encuentro tu lado, que nada me aleje de ti, porque aunque en silencio, te quiero.
(Escrito en julio de 2009).
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