
A muchos les parecerá triste o débil dejarse llevar por los sentimientos. Lo siento por ellos. Valiente aquel que deja que un sentimiento domine su vida, valiente el que sabe que para vivir hay que sentir. Hay quien se pasa toda la vida sin haberla vivido. No es mi caso, he sentido, he vivido. He disfrutado lo bueno y sufrido lo malo, y doy gracias a Dios, o a quienquiera que sea... incluso, ¿por qué no? Me doy gracias a mí misma por haber sabido hacerlo. La vida está para vivirla, y no para hacer siempre lo correcto.
Nada merece más la pena que el instante que tenemos delante y el siguiente, y la oportunidad de hacerlos diferentes.
(Escrito a 26/04/2010).

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